Monumento a los vendimiadores;en el centro, estatua de la Libertad, homenaje la los Urbanos de Cenicero; el puente de piedra de 10 arcos salva el Barranco y se construye a mediados del siglo XIX, época del auge del ferrocarril.

 

 

 

He aprovechado la mañana magnífica de este día de fiesta para hacer andando el camino que lleva desde Nájera a Cenicero. El viejo camino al ferrocarril. Es un camino de suave bajada con dos etapas: Nájera – Uruñuela, Uruñuela – Cenicero.

El camino transcurre entre fincas cultivadas con un esmero, con una diligencia, admirables. Más que entre viñas o entre tierras de pan llevar, parece que estás entre huertas. Tierra cuidadosamente labrada, sin rastro de hierba, sin rastro de piedras inútiles por pequeñas que sean. Tierra trabajada como labor de bordadora de encaje.

Pero ese, con ser grande, no es el único atractivo de este camino. Para mí que procedo de una aldea como Manjarrés, con Moncalvillo y Serradero detrás, con los Cameros y Soria, detrás—la tierra del cereal, los rebaños y la lana—, éste es además el camino  hacia la ribera del Ebro y la Ribera es la tierra de la industria del vino y del ferrocarril.

Éste es efectivamente el camino que desde la inauguración de la estación del tren en Cenicero, el 2 de marzo de 1863, conduce desde la civilización antigua, la agropecuaria, la del interior, la del Sur, a la modernidad, a la Revolución Industrial, a la industria, el comercio y los servicios florecientes en los pueblos grandes y ricos de la ribera del Ebro, a la civilización urbana del Norte; o mejor del eje Este – Oeste—Miranda de Ebro – Zaragoza—que es exactamente el limite septentrional de la Rioja.

En mis reflexiones del muy sosegado paseo, me doy cuenta de que he regresado a mis primeras lecturas infantiles. La riqueza que reflejan estas muy apetecibles tierras, estos envidiables pueblos, se deben a una actitud ante la vida, a una auténtica filosofía moral, a una ética inculcada machaconamente en sus gentes primero por los Ilustrados y luego por los Liberales. De los Ilustrados  me vienen  a la memoria estupendos textos de Samaniego y sus Fábulas. Ya hablaremos de ello. De los Liberales recuerdo un conjunto de tres sonetos que leí en la primera Gramática de la Lengua Española que cayó en mis manos cuando aún no había cumplido los 11 años. Los transcribo de memoria.

 

1.-Trabaja

Trabaja, joven, sin cesar trabaja:
la frente honrada, que en sudor se moja,
jamás ante otra frente se sonroja,
ni se rinde servil a quien la ultraja.

Tarde la nieve de los años cuaja
sobre quien lejos la indolencia arroja;
su cuerpo al roble por lo fuerte, enoja;
su alma del mundo al lodazal no baja.

El pan que da el trabajo es más sabroso
que la escondida miel que con empeño
liba la abeja en el rosal frondoso.

Si comes ese pan serás tu dueño,
mas si del ocio ruedas al abismo
todo serlo podrás, menos tú mismo.

2.- Estudia

Es puerta de la luz un libro abierto,
entra por ella, niño, y de seguro
que para ti serán en lo futuro
Dios más visible, Su poder más cierto.

El ignorante vive en el desierto,
donde es el agua poca, el aire impuro.
Un grano le detiene el pie inseguro,
camina tropezando, vive muerto.

En ese de tu edad abril florido
recibe el corazón las impresiones
como la cera al toque de las manos.

Estudia y no serás cuando crecido
ni el juguete vulgar de las pasiones,
ni el esclavo servil de los tiranos.

3.- Descansa

 

Ya es blanca tu cabeza, pobre anciano,
Tu cuerpo, cual espiga al torbellino,
Se dobla y rinde fácil; ya tu mano
el amigo bordón del peregrino

Maneja sin compás, y el aire sano
Es a tu enfermo corazón mezquino;
Deja la alforja, ve, descansa ufano
En la sombreada orilla del camino.


Descansa, sí, mas como el sol se acuesta,

Viajero como tú, sobre el ocaso,
Y al astro que le sigue un rayo presta.

Entreabre con amor tus labios viejos
Y alumbra al joven que te sigue el paso
Con la bendita luz de tus consejos.

 

 

 Su autor, Elías Calixto Pompa (1836 – 1887), fue un liberal venezolano autodidacto, hombre de varios oficios, político de varia fortuna, articulista, autor de teatro..., sobretodo escritor de “poemas sencillos pero cargados de mucho sentimiento y experiencia de vida” que merecieron ser recogidos en los libros de lecturas escolares y en los manuales de educación a mediados del s. XIX y comienzos del  XX, en Hispanoamérica y en España.

El primer soneto y el segundo enseñan que el trabajo es la base de  la dignidad y de la libertad personal, tanto en la vida privada como en la pública. Y además proporciona el impagable placer de la obra propia bien hecha. O sea, la quintaesencia del pensamiento liberal.

El tercero defiende la tradición como vía indispensable de la transmisión de los valores, de las ideas – cimiento que hacen posible la continuidad de la cultura y de la civilización humana. Es decir el núcleo duro del pensamiento conservador.

Cerraba la página en la que aparecían estos tres sonetos, un poemita anónimo que subrayaba la importancia de la tradición. Véanlo.

 

Cuatro consejos:

Obedecer a los padres,

Atender a los maestros,

Amar a Dios sobre todo

Y respetar a los viejos.

 

 

La tradición, en nuestros pueblos, nos enseñó el valor del trabajo y gracias a él hemos llegado al nivel de vida, al grado de civilización, al nivel cultural que disfrutamos. Sin campos bien cultivados, sin industria bien gestionada, sin un comercio responsable y rentable no hay riqueza, y sin riqueza no hay bienestar y sin bienestar no hay ni cultura ni civilización ni vida digna de llamarse humana. Ésta es la verdad.

Pero ahora, a finales de la primera década del s. XXI, lo que a veces uno sospecha, sobre todo después de darse una vuelta por la vieja judería najerina un domingo a primera hora de la mañana, es que la tradición se ha esfumado y el trabajo ha dejado de tener valor. Ya nadie lee a autores como Elías Calixto Pompa, los citados Cuatro Consejos son desobedecidos sistemáticamente en nombre de la independencia y de la soberanía individual. Ahora se lleva el liberador nihilismo.

Ya no son la familia y la escuela los educadores de la juventud. Los educadores de la juventud son los medios de comunicación social que buscan halagar al consumidor para que compre y pague, y el negocio siga adelante, corregido y aumentado.

En otoño e invierno florecen en la televisión programas varios sobre transmisión en directo de convivencias varias de concursantes distintos y diversos. Los concursantes son personas jóvenes, ídolos y modelos de jóvenes. La reflexión sobre lo que se predica allí me la hizo en verso un sensato amigo, bien dotado para la sátira de los valores de esta última modernidad que padecemos. El autor, como buen satírico, quiere seguir en el anonimato  y que su obra sea heredera legítima de los romances de ciego o de la poesía de los pliegos de cordel. Vean lo que dice.

 

 

Ascenso y caída del Friki

 

I.-

 

Para animar a “la peña”

A ser en la vida algo,

Un programita en la “tele”

Expertos se han inventado.

Hay que pasarse un mes

Ante el público instalado

Para gozo de cotillones,

Marujas y narizlargos,

Diz que para un estudio

Del comportamiento humano.

Eso sí, divinamente,

Viviendo sin dar ni clavo,

Cayendo bien a la gente

Y embolsándose un sueldazo.

Al programita dichoso,

Por todos muy alabado,

Le llaman pa que se sepa

Convivencia en Cerro Alto”

 

II.-

 

El Friki, que es un listillo

Y que nunca ha trabajado,

Para hacerse famosete

Se ha metido en tal chollazo.

Es simpático el maromo

Y por su labia afamado.

Y allí se pasa la vida

Ligando y sin dar ni palo.

Lo suyo no es el limpiar

Ni tampoco fregar platos.

Lo suyo es que sus coleguis

Le hagan a él el trabajo.

Él se curra el “edredoning”

Y el poner cara de majo

Engañando a la audiencia

Fingiendo dotes de mando.

Al  “dire” le cae bien

Y no ha sido nominado.

Pasen días, vengan euros

Y que curren los esclavos.

 

III.-

 

Pasado que fue el mes,

Que me ha parecido un año,

Al Friki efectivamente

Lo han hecho millonario,

Tras quedar el “number one”;

Más coche y otros regalos.

Ha pegado un corte mangas

Y se ha largao tan salado.

Ya tiene fama y dinero,

Ahora lloverán contratos;

Ya es un ejemplo viviente

De tío que ha trinfado.

Los medios han hecho de él

Salsa de todos los platos.

El Friki se las promete

Ya más felices qu’el Tato.

 

V.-

 

Todo termina en tres meses,

Pronto se llega al hartazgo

Y la estrella popular

Se pega el gran batacazo.

Si te he visto no me acuerdo,

Se acabaron los contactos;

Fama y dinero se fueron

Y con ellos los esclavos.

Ya el Friki sólo es el Friki

Un don nadie, un pobre diablo.

Un juguete roto más,

Resentido y resabiado,

Que ve como una condena

El convivir trabajando.

 

Se trata de adivinar si con jóvenes educados en el nihilismo y  en el relativismo moral, como el Friki  del romance, estos campos seguirían siendo labrados con el mismo esmero y estos pueblos lograrían elevar su nivel de vida.

Soy ya viejo y es posible que el deterioro físico me haga pesimista. En todo caso quiero terminar mi caminata parafraseando a Horacio: “Hicimos lo que pudimos; háganlo mejor los que vengan detrás, si pudieren”. Y los admiraremos y les quedaremos muy agradecidos.

 

 

 
 

 

 

LA RUTA
nájera-uruñuela-cenicero
tradición y trabajo

Antonino M. Pérez Rodríguez
Catedrático del IES "Lope de Vega", Madrid