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I. El tema de la pérdida de la sombra está documentado en
literaturas populares y cultas de distintos países y tiempos y
presenta diferentes variantes, según esta privación tenga unas u
otras causas y según provoque diversas consecuencias. Y es
satisfactorio descubrir que también hallamos tal cosa en la
literatura helena, según hemos de ver en el citado fragmento del
historiador de Quíos.
Tornando a los relatos folclóricos posteriores,
creemos poder afirmar que en ellos está más testimoniado el
tópico dicho que en las obras de autores conocidos. Sabido es que en
algunos pueblos primitivos es considerada la sombra como cosa en
íntima relación con la vida y el alma de su poseedor1, hasta el
punto de que pueda ser tenida como “prenda de la vida” o, empleando
la expresión inglesa, “life–token”2. De ahí también que, en otras
consejas populares, la sombra sea capaz de sanar a un enfermo, dejar
embarazada a una mujer o proteger a los seres sobre los que se
proyecte3.
No extrañe entonces que la venta de la sombra
resulte una típica transacción comercial con un espíritu maligno,
como subtipo del vender el alma al demonio, tema pululante en
narraciones folclóricas y en las letras cultas4. Mas la variante de
la sombra vendida es de origen popular5 y aparece, en patética
peripecia, en uno de los más importantes trasuntos de la literatura
culta: “Peter Schlemihls wundersame Geschichte” (= “La portentosa
historia de Peter Schlemihl”)6 de Louis – Charles Adélaide Chamisso
de Boncourt, más conocido por su nueva nominación germanizada de
Adalbert von Chamisso7.
Ante la dificultad que entraña una clasificación
cronológica de los casos hallados,
porque la data de los relatos populares suele resultar muy
discutible; nos proponemos
hacer a continuación un examen de este lugar común literario
ateniéndonos a sus principales variantes, a saber:
II. a) La pérdida de la sombra como castigo:
Aquí tiene cabida el fragmento de Teopompo (343 Jacoby), que dice
así:

Esto es, en español:
“Pues el afirmar que algunos de los cuerpos colocados bajo la luz no
dan sombra es propio de un espíritu extraviado; lo cual ha hecho
Teopompo al sostener que los que entraban en el lugar sacrosanto de
Zeus, en Arcadia, se quedaban sin sombra”.
Como puede verse, Polibio, fuente transmisora del
fragmento que nos ocupa, censura a Teopompo por su aserto 8.
Por lo que toca a los relatos folclóricos de
tiempos posteriores, hallamos el caso de
ciertas mujeres que, por evitar el embarazo o el parto 9, se quedan
sin sombra. Tal hecho nos surge en los “Märchen” de los países
nórdicos 10.
Otra posible punición con la pérdida de la sombra
es la sufrida por algunos seres
monstruosos y perversos que, quizá por razón de su maldad, tampoco
proyectan sombra. Esto se nos dice de un ogro, un fantasma y de un
demonio 11.
b) La pérdida de la sombra por tratos con el maligno:
Bajo este epígrafe cabe colocar, ante todo, al
llamado ‘Milagro de Teófilo’, un ejemplo más de los milagros de la
Virgen contados por Berceo12:

Asimismo el malhadado protagonista de la narración de von Chamisso
vende su
sombra al demonio. El espíritu malo dobla y guarda en su bolsillo
esta silueta, que aquí
se identifica también con el alma, y tal privación lleva al héroe
del relato a pasar graves
apuros y tribulaciones.
Otras veces el hombre que sufre la pérdida de su sombra ha asistido
primero a una
pavorosa escuela, en la que el mismísimo Satanás impartía enseñanzas
a un grupo de
audaces. Terminadas estas clases sobre saberes ocultos, el demonio
trata de apoderarse
de uno de sus discípulos e intenta coger al que sale en último
lugar, pero sólo consigue
asir la sombra del alumno rezagado. Por ello éste queda desombrado,
como dice Berceo. Tales cosas ocurren en un cuento popular escocés13
y en otro de Navarra14, en el
que se nos cuentan las aventuras del intrépido Atarrabio, párroco de
Goñi.
Y asimismo queda sin sombra un tal Johanes, alias “Juan sin sombra”,
alias “el brujo
de Bargota”15, persona con pésima fama de hechicero y perseguida que
fue por la inquisición. Esta privación la sufre por un encuentro,
tal vez fortuito, con un sujeto de traza
demoníaca (y digamos, de pasada, que este brujo de Bargota comparte
con su paisano
Atarrabio, con el licenciado Torralba –del cual nos da noticia
Cervantes16- y con cierto
legendario obispo de Jaén 17; un supuesto vuelo portentoso, por obra
del Maligno, que
asimismo hizo volar, muchos siglos antes, a Simón Mago 18).
c) Dos variantes risueñas: la sombra se pierde por accidente o por
broma:
Frente a estos negros sucesos y tratos con los poderes del Averno,
que deparan tales
desapariciones de la silueta humana, contrasta el percance que dejó
a Peter Pan, aquel
niño que no quería crecer, sin su sombra durante un breve tiempo. Y
es también suave
avatar la chanza de la luz vespertina al niño loco, en los versos
lorquianos.
Veamos ambos casos:
“… Trató de pegarse su sombra con el jabón del cuarto de baño, pero
esto
también le falló. Peter Pan se estremeció violentamente y,
sentándose en el
suelo, lloró. Sus sollozos despertaron a Wendy, que se sentó en la cama…”19
No seguimos la cita para no alargarnos en demasía, pero creemos que
con ella basta
para mostrar el tierno humor sin hiel del creador del niño de Nunca
Jamás.
“… Aquella era pequeña y comía granadas. Esta es grandota y verde, yo no puedo tomarla en brazos ni vestirla. ¿No vendrá? ¿Cómo era? (Y la luz que se iba dio una broma. Separó al niño loco de su sombra)”20.
d) La sombra escapada abandona a su propietario por propia voluntad:
Sabida es la vena triste y muy original de Hans Christian Andersen.
En un cuento
de poco más de diez páginas titulado “La sombra” (= “Skyggen”) el
bardo de Odense
nos narra tal cosa: la sombra de un sabio abandona a su propietario,
como si fuera un
criado infiel, y luego regresa, en traza de ricachón ostentoso, y
consigue que el sabio
acepte ahora el papel de sombra. Después, por medio de la intriga y
la calumnia, lleva
a su ex–dueño, a la muerte. Es de notar que Andersen hace alusión a
la obra de von
Chamisso21, por lo que no es difícil colegir que, de algún modo, se
ha inspirado en la
narración de éste:
“… Por la noche toda la ciudad estaba iluminada y los cañones
hicieron
¡pum! y los soldados presentaron armas. ¡Qué boda aquella! La
princesa y
la sombra se asomaron al balcón para mostrarse y recibir una vez más
las
aclamaciones. El sabio no se enteró de nada, porque le habían quitado la vida”.22
Y de nuevo el melancólico autor danés nos conmueve con una historia
aflictiva,
en la que satiriza de pasada a los parásitos y advenedizos, como ha
señalado Alberto
Adell 23.

III. Sentiríamos que la pluralidad de autores y épocas y los varios
sentires y decires
en ellas implicados suscitaran el cansancio del lector. Mas creemos
que sólo así, bajo
esta mirada calidoscópica, podemos dar idea de la rica diversidad
del tópico estudiado:
mucho media entre los desaprensivos que pierden su sombra por tratos
con Satán y el
inocente Peter Pan, desombrado por un trivial incidente en la
ventana de la casa de
Wendy. Y asimismo hay distancia abismal entre las malas mujeres
despojadas de sus
sombras como castigo a sus prácticas abortivas y el pobre niño loco,
cuya silueta arrebata la luz vespertina, en los versos de Federico
García.
Y de otro lado, y con esto acabamos, estimamos que el tema presente
es en especial
interesante por estas dos causas:
a) Porque no es muy conocido y no es tan frecuente como otros
lugares comunes
literarios que a diario topamos.
b) Porque, tal sucede en otros muchos casos de la temática
literaria, está documentado a la par en los relatos populares y en
las obras de autores cultos.
NOTAS
1 Vid. J.G. Frazer,
La
rama dorada, trad. esp., México, 1951², pp. 230-235.
2 Vid. S. Thompson, Motif-Index of Folk-Literature, 6 vols., Bloomington (Indiana), 1966², II,
pp. 510-517; Frazer, op. cit., p. 230 s.; M. Benavente, “Seis
tópicos del folclore universal en Diodoro
de Sicilia”, en J. Lens (ed.), Estudios sobre Diodoro de Sicilia,
Univ. de Granada, 1994, pp. 255-258,
en especial.
3 Vid., respectivamente, J.P. Cross, Motif-Index of Early Irish
Literature, Bloomington (Indiana), 1952, ad loc.; S. Thompson – J.
Balys, Motif and Type Index of Oral Tales of India, Bloomington
(Indiana), 1967, ad loc.; VT, Psalm. 91, 1; NT, Act. 5, 12; y W.
Wundt, Völkerpsychologie, IV, p. 125
ss., Berlín, desde 1900.
4 Vid., verbigracia, por lo que hace a los relatos populares: A. Aarne – S. Thompson, The Types
of the Folk-Tale, Helsinki, 1982, v. Types 330, 360, 361, 756B, 810,
812 y 1170-1199; y Grimm, 101
(“Der Bärennhäuter” = “Piel de Oso”) y 125 (“Der Teufel und seine
Grossmütter” = “El Diablo y su
Abuela”); y, en lo tocante a relatos cultos: E. Frenzel, Diccionario
de motivos de la literatura universal, trad. esp., Madrid, 1980, pp.
8-14.
5 Vid. H.F. Feilberg,
Bidrag til en Ordborg over jyske Almuesmal ( = Ensayo para un léxico
sobre la jutlandesa Almuesmal), 4 vols., København, 1886-1914, s.u.
“sjael” (= “alma”) en III 214b;
y Frenzel, op. cit., p. 13.
6 Se publicó esta obra en 1814, un siglo antes de que estallara la
primera Guerra Mundial, y fue
vertida al inglés mucho después, en 1827, bajo el título de Peter
Schlemihl’s Remarkable Story. Como
quiera que el autor era galo, es posible que hiciera una primera
redacción en francés y que sobre este
texto, inédito, realizara luego la definitiva redacción en alemán.
7 Louis-Charles Adélaide Chamisso de Boncourt era de Champagne y
huyó de la Revolución
Francesa a tierras germanas. En ellas tomó su nombre de Adalbert von
Chamisso.
8 Cf. Polibio XVI 12, 7.
9 En las literaturas populares es frecuente el tema del aborto
castigado. Cf., p. e., G.P. Malalasekera, Dictionary of Pali Proper
Names, Londres, 2 vols., 1937, II, p. 918; Feilberg, op. cit., s.u.
“skygge” (= “sombra”) en III 347ab; Aame – Thompson, op. cit., Type
755.
10 Cf. Feilberg, op. cit., loc. cit. En la nota precedente; y V.E.V.
Wessman, Förteckning över
Sägentyperna (= Disposición en los tipos de las sagas (?)),
Helsingfors, 1931, p. 19, nº 186.
11 Cf., respectivamente, E.B. Cowell y otros,
The Jäkata or Stories
of the Buddha’s Former
Births, 6 vols. And index, Cambridge, 1895-1913, vol. V, p. 18;
Feilberg, op. cit., s.u. “skygge”
(“sombra”) en III 347a; y Dov. Neuman, Motif-Index to the Talmudic-Midrashic
Literature, Ann Arbor
(Michigan), 1954, ad loc.
12 Vid. G. de Berceo, Milagros de Nuestra Señora (ed. J.M. Cacho
Blecua), Madrid (Col. Austral), 199112, pp. 198-223 y, en especial,
p. 205. (Nota redacción web: "Introducción
a los Milagros de Ntra. Señora)
13 Vid. E.W. Baughman, A Comparative Study of the England and North
America, Ann Arbor
(Michigan), 1954, ad loc.
14 Vid. Anónimo, Leyendas del País Vasco y Navarra, Barcelona, 1985,
“El hombre que perdió
su sombra”, en pp. 117-121.
15 Vid. A. Gil del Río, Inquisición y brujería, Madrid, 1992, pp.
161-179 “El brujo de Bargota”,
y, en especial, pp. 169-170.
16 Cf. Quijote, Parte Segunda, capítulo XLI.
17 Vid. J. Eslava Galán, Catedral, Barcelona, 1991², pp. 30, 47, 69,
161, 170, 179 y 187.
18 Cf., p. e., D. Muñoz León, “Apócrifos Bíblicos” en p. 479 del
tomo II de la GER (= Gran
Enciclopedia Rialp), Madrid, 1971, pp. 475-482, y, en especial, la
p. dicha, la 479, en que se hace
mención y estudio de los “Hechos de San Pedro”.Vid. asimismo
s.u.
“Simon Magus” en p. 219 del
tomo IX de la “Micropaedia”, en The New Encyclopaedia Britannica, 30
vols., Chicago – Londres
1943-1973.
19 Vid. J.M. Barrie, Peter Pan y Wendy, trad. esp., Barcelona,
19538, p. 29.
20 Vid. F. García Lorca, Obras completas, tomo I, Verso (ed. A. del
Hoyo), Madrid (Aguilar),
1986 22, p. 362, poema “El niño loco”.
21 Vid. H.Chr. Andersen,
La sombra y otros cuentos, trad. esp., (ed.
A. Adell), Madrid, 1983³,
pp. 31-43, y, en especial, p. 34.
22 Vid. op. cit. en nota precedente, p. 43.
23 Vid. esta misma op. cit. de Andersen, p. 26.
TEOPOMPO, FR. 343 JACOBY
Y EL TÓPICO DE LA PÉRDIDA DE
LA SOMBRA
MARIANO BENAVENTE
Universidad de Jaén
KOINÒS LÓGOS. Homenaje al profesor José García López
E. Calderón, A. Morales, M. Valverde (eds.), Murcia, 2006, pp. 93-97
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