RESUMEN
El objetivo
fundamental de este trabajo es dar una visión amplia de los
principales rasgos que caracterizan las canciones de itinerario de
los peregrinos franceses del Camino de Santiago. La base
metodológica utilizada la proporciona
Paolo
Caucci von Saucken,
con los cinco aspectos identificadores que propone para las guías y
libros de peregrinación jacobea escritos en Europa desde el siglo
XIV hasta el XVIII. La escasa investigación realizada hasta el
momento actual sobre estas composiciones hace necesario estudiarlas
más en profundidad, con mayor detalle y precisión. El modelo
analítico tomado de Caucci ha resultado ser, a pesar de ciertas
limitaciones, muy eficaz y constituye, asimismo, una buena base para
nuevos análisis.
Palabras clave:
canciones, itinerario, peregrinación,
Compostela,
definición.
L'objetif
fondamental de ce travail
est d'offrir une vision compréhensive des traits principaux qui
caractérisent les chansons d'itinéraire des pèlerins français du
Chemin de Saint-Jacques. La base méthodologique utilisée a été
fournie par Paolo
Caucci von Saucken,
avec les cinq éléments d'identification qu'il propose pour les
guides et les livres de pèlerinage à Compostelle écrits entre le XIV
et le XVIII' siècle. Le peu de recherches réalisées jusqu'à présent
sur ces compositions rend nécessaire une étude plus profonde et
détaillée de celles-ci. Le modèle analytique de Caucci a été, malgré
quelques limitations, très efficace; il constitue, en plus, un bon
fondement pour de nouvelles analyses.
Mots-clé: chansons, itinéraire, pèlerins, Compostelle, définition.
Las guías y libros de
peregrinación a Santiago de Compostela constituyen en su conjunto
una clase de producción escrita que tiene en el
Codex Calixtinus
y, de modo más
concreto, en su quinto libro, su primera gran manifestación.1
Paolo G. Caucci von Saucken se ha dedicado al estudio de estas
obras, a las que concede la calificación de género: la literatura de
viaje y de peregrinación a Compostela.2
Este investigador se
ha interesado sobre todo por aquellas creaciones realizadas en
lengua vernácula (francés, inglés, italiano, alemán) y aparecidas
por toda Europa en un período comprendido entre los siglos XIV y
XVIII. Esto no significa que la guía aparecida en el
Codex Calixtinus
no haya retenido su
atención. Muy al contrario, constituye la base sobre la que se
asienta su estudio, ya que contiene al menos el esbozo de las que él
propone como las cinco características esenciales de este género:3
-
Existencia de
uno o varios itinerarios a Compostela.
-
Indicación de lugares, situados a lo largo del camino, donde
existen hospitales que dan acogida al peregrino.
-
Alusión a santuarios en los que se conservan reliquias cuya
visita se considera obligatoria.
-
Descripción de
la ciudad de Santiago de Compostela y de su catedral.
-
Impresiones y
apreciaciones personales realizadas por los viajeros autores de
estos textos.
No es propósito del
presente trabajo realizar valoraciones críticas, en ningún sentido,
acerca de la validez de estos rasgos en cuanto esquema eficaz para
un análisis en profundidad de las guías y relatos sobre la
peregrinación jacobea. Lo que aquí se pretende es aprovechar esta
aportación de Caucci, utilizándola como modelo de estudio del
conjunto de canciones de peregrinos franceses a Compostela,
caracterizadas y definidas como cantos-guía4
o canciones itinerantes.5
Se intentará demostrar su validez como útil de estudio eficaz para
proponer una visión amplia y sintética de esta clase de producciones
cantadas. De todas formas, no se perderán de vista, de entre de las
obras estudiadas por Caucci, buena parte de las que fueron escritas
en lengua francesa, pues pueden proporcionar sin duda un elemento de
referencia y comparación de gran importancia. Se encuentran situadas
cronológicamente entre los siglos XV al XVIII.6
Esta
clase de canciones son probablemente tan antiguas como el propio
fenómeno de la peregrinación,7
aunque los testimonios escritos que se conservan de ellas no se
remontan más allá del siglo XVII.8
Su finalidad esencial era servir al peregrino como elemento
orientador e informativo a lo largo de todo su trayecto. Se
organizan en un número variable de estrofas y gran parte de ellas
están dedicadas a una etapa del camino (una población, una región,
un monte, un puente, un lugar santo, etc.), sobre la cual se ofrecen
datos diversos (descripción, sucesos, anécdotas, experiencias
concretas, actuaciones de los peregrinos...)9
El primero de los
rasgos establecidos por Caucci se puede encontrar con gran facilidad
en estas composiciones. En realidad, todas ellas no son básicamente
otra cosa que itinerarios, sucesiones de etapas enriquecidas con las
informaciones aportadas.10 Si se procede a extraer de las
distintas canciones estudiadas los nombres de los lugares que se
mencionan en ellas, se pueden configurar varios trayectos, similares
a los que aparecen en las guías de peregrinación francesas
consultadas. Todos ellos terminan por confluir en España, en lo que
se conoce como
camino francés,
pero presentan en
varios casos comienzos diferentes. Se hace así especialmente
interesante prestar atención a estos tramos iniciales, con el objeto
de comprobar su cercanía o su inclusión en alguna de las cuatro
grandes vías jacobeas que discurren por territorio francés: la vía
Tolosana, la Pódense, la Lemovicense y la Turonense.11
La Grande
Chanson des Pèlerins
de Saint
Jacques,
también conocida como
Grande
Chanson
o
Cantique Spirituel,
presenta en su segunda
estrofa la etapa inicial del camino que va a exponer a lo largo de
todo su desarrollo:
Quand nous fûmes en la Saintonge,
Hélas! mon Dieu;
Nous ne trouvâmes point d'églises,
Pour prier Dieu;
Les Huguenots les ont rompues
Par leur malice,
C'est en dépit de Jésus-Christ
Et la Vierge Marie.12
La Saintonge es
una región situada al
oeste de la de Angoumois (donde se encuentra la ciudad de Angulema).
La ciudad más destacada en esta parte del camino es
Saintes,
no lejos de Burdeos.
Esta localidad también es mencionada en este canto, junto con Blaye
y la zona de las Landas. No cabe duda, pues, de que
La Grande
Chanson
reproduce, al menos en
parte, el trayecto de la vía Turonense. El recorrido inmediatamente
posterior es diferente, ya que no se mencionan Dax, Ostabat ni
Roncesvalles, sino Bayona, justo antes de entrar en España por Irún.13
En otra versión más amplia de esta misma canción,14 se
describe a partir de Burdeos una desviación que
lleva a una serie de
ciudades integradas dentro de la vía Lemovicense: Bazas, Les
Agraux, Roquefort y
Mont-de
Marsan:
Sin
embargo, la
etapa posterior
a Mont-de-Marsan y
última
de este
trayecto por Francia
es
también Bayona.
La composición que
presenta por título
Autre Chanson des Pèlerins
de Saint-Jacques16
reproduce
en sus primeras
estrofas el mismo
recorrido francés que
La Grande
Chanson,
aunque con menor
detalle, ya que en ella no se alude a Blaye ni a Burdeos. Aparecen
las etapas de Saintonge, las Landas y Bayona.
Una tercera canción,
editada con el mismo título que la anterior,17 presenta un trayecto
muy similar, aunque más largo y pormenorizado. Según
Camille
Daux, esta creación
podría considerarse como propia de peregrinos del norte de Francia
que pasaban por París; por ello la denomina también canción
des Parisiens:18
Nous nous mîmes à cheminer
Droit à Paris pour nous rendre.19
Aquí no sólo
se
mencionan
Saintonge, Blaye,
Burdeos o Bayona, sino
también, dentro de la vía Turonense, París, Lusignan (al
sur de Poitiers), Saintes
o
Pons
(al sur
de Saintes).
La
Chanson nouvelle sur tous
les passages et lieux remarquables qu'il
y
a aux chemins de
Saint-Jacques, Saint-Salvateur et Mont-Sarra20
(o, simplemente,
Chanson nouvelle)
sitúa
la primera
etapa
de su
recorrido
en la
localidad
de Senlis,
al norte
de
París.
Se
trata, sin duda,
de la
canción
que
presenta
un
mayor número
de
localidades
de la
vía
Turonense. Entre otras, se
mencionan París, Chartres, Bonneval, Châteaudun, Château-Regnault,
Tours, Sainte-Maure-de-Touraine, Châtellerault, Poitiers, Lusignan,
Saintes, Blaye o Burdeos:
De
Chartre
a
Bonneval
Dans un
val,
Droit au Chasteau
d'un j'alasme;
Cloye, Vendosme, Chasteau-Regnault
Le plus beau;
A Tours nous reposâmes.21
La
Complainte des pèlerins
d'Aurillac
reproduce
un
recorrido cuya única
peculiaridad, con respecto a los de las anteriores canciones, reside
en que su punto de inicio se sitúa en la localidad de Aurillac, no
incluida en ninguna de las cuatro grandes vías francesas de
peregrinación. Sin embargo, en su quinta estrofa aparece Burdeos
como primera etapa del camino. Los peregrinos que entonaban este
canto terminaban por integrarse en la vía Turonense, aunque no por
mucho tiempo, como da a entender la sexta estrofa, donde se menciona
Bayona:
Quand fuguèrem lai en Beianha [Bayona],
Pròdi el paeis de las
Espanhas,
Calg cambiar bona peconha
Pèr moneda molt ronha.22
Así pues, todas estas
canciones presentan aquí unos elementos de semejanza fundamentales:
los itinerarios franceses que describen coinciden parcialmente con
la vía Turonense y terminan habitualmente en Bayona. El trayecto
español comienza en Irún. Esta manera de realizar el paso de un país
a otro era parte de la ruta que, al parecer, preferían recorrer los
peregrinos franceses en el siglo XVIII y los peregrinos del norte de
Francia en el siglo XVI.23 Las distintas guías y libros
franceses de peregrinación consultados así parecen confirmarlo. Sólo
los itinerarios de las guías de Caumont (1417) y de Jean Pierre Racq
(1790) se diferencian de los demás en este aspecto. El primero de
estos dos peregrinos cruzó los Pirineos pasando previamente por
Ostabat y Saint-Jean-Pied-de-Port, para después llegar hasta
Roncesvalles y Burguete. El segundo atravesó esta cordillera por el
mismo punto, después de haber dejado atrás Oloron y Mauléon. El paso
de Roncesvalles era el más utilizado por los franceses en la Edad
Media.24 Además, este puerto y el de Somport son los
únicos puntos que el
Codex Calixtinus,
escrito en el siglo
XII, contempla para entrar en España.25
Entrar en España por
Irún implica continuar hacia Santiago de Compostela dejando a un
lado los territorios navarro y riojano. Se atraviesa Guipúzcoa y
Álava y se penetra en tierras burgalesas. Una de las guías de
peregrinación francesas incluye este camino,26 algunos de cuyos
puntos más destacados son Tolosa, el puerto de San Adrián, Vitoria,
Miranda de Ebro, Pancorbo, Briviesca y Burgos. Sólo una de los
cantos que constituyen el
corpus
analizado aquí parece
seguir con cierta fidelidad este trayecto. Se trata de la
Complainte des pèlerins
d'Aurillac:
Quand fuguèrem
en Vitoria,
Vedèrem
las
verdors flôrias,
Del jôi
peçam lavanda, tim
En un deves, e romanin.
Quand fuguèrem sus lo pontet
[puente
sobre el Ebro],27
Qual
tremol
al pas qu'òm
fa!
Crediam
morir!
à patz, à
patz,
Sàlva
los
pelgrins, Sant Jacm!
A
Burgos,
la frairia
Mirific avent
nos amòstra
En la glèisa!
pro temor!
Un crist
suda
sa
sudor.28
Los
trayectos
de
otras guías29
describen una desviación desde Vitoria hasta Santo Domingo de la
Calzada, pasando, entre otros sitios, por
Haro. Para Caumont y Jean
Pierre
Racq,
Santo Domingo era lugar de tránsito obligado ya que, después de
Roncesvalles, atravesaron Navarra y La Rioja. Casi todas las
canciones de itinerario francesas mencionan la localidad
calceatense. Sin duda se trata de una etapa que para los peregrinos
tenía una especial importancia, debido a la gran reputación del
milagro del ahorcado vivo y de las aves resucitadas. Caumont
proporciona en la guía de su viaje el primer testimonio escrito
sobre esta leyenda.30
La canción
des Parisiens
le dedica la siguiente
estrofa:
Ah! que nous fûmes joyeux
Quand nous fûmes à Saint-Dominique,
En
entendant le coq chanter,
Et aussi la blanche géline;
Nous sommes allés vers la Justice [la
horca],
Où resta trente-six jours
l'enfant
Que son père trouva en vie
De Saint-Jacques en revenant!31
Tras el paso por
Burgos y León, es digna de mención la alusión que todas las
canciones aquí analizadas hacen a la ruta hacia San Salvador de
Oviedo. Algunas de ellas muestran cómo, una vez dejada atrás León,
los peregrinos iban directamente a Oviedo. Es el caso
de la
Chanson nouvelle:
Quand nous fusmes sur le pont
De Léon,
Nous fismes un voeu pacifique
D'aller à Saint-Salvateur.
D'un bon coeur,
Pour voir les Saintes Reliques.32
Aquí había
que
pasar obligatoriamente
por el lugar al que las canciones dan la denominación
de
Mont-Etuves,
Mont
Etuve, Mont-d'Etuves,
Mont-d'Estudes o incluso
pont
d'Esture. Se trata de
las montañas próximas al puerto de Pajares.33 Esta es una parte
especialmente dura, e incluso peligrosa, del trayecto, como se
muestra en la versión editada por
Daranatz de
Autre Chanson des Pèlerins de Saint-Jacques:
Quand nous fumes au Mont-d'Estudes,
Qui sont si froids et si rudes,
Ont fait plusieurs coeurs dolens,
Ont fait plusieurs femmes veuves
Orphelins petits enfans.34
Otras canciones
incluyen
este
recorrido, aunque
previamente hacen alusión a la bifurcación existente a la salida de
León.35 El camino de la derecha lleva a San Salvador y el
de la izquierda a Santiago de Compostela. La
Grande
Chanson
reproduce con claridad esta punto del recorrido:
Quand nous fûmes hors de la ville,
Près de Saint-Marc,
Nous nous assîmes tous ensemble
Près d'une Croix.
Il y a un chemin à droite
Et l'autre à gauche;
L'un mène à Saint Saluateur.
L'autre à Monsieur Saint-Jacques.36
De
las guías
francesas de
peregrinación
consultadas, solamente incluyen alusiones a la ruta de León a Oviedo
la de
Senlis
y la de Jean Pierre
Racq. De todos modos,
la
Nouvelle Guide des Chemins
(1583), incluye,
a
continuación
de la
ruta
a Santiago de Compostela,
otra
entre
León
y San Salvador.37
Desde Oviedo, los
peregrinos se dirigían a su destino
final, en un
recorrido
que
tiene
en Ribadeo y
Mondoñedo dos etapas
importantes. La
guía
de Jean Pierre Racq
así lo refleja, aunque
menciona más etapas, como las de Grado, Cañero, Luarca o Navia. Casi
todas las canciones de itinerario estudiadas aluden a un punto de
esta parte del camino, al cual se daba gran importancia por ser
especialmente peligroso: el
Pont qui tremble
(el Puente que
tiembla). En la versión de la
Grande
Chanson
editada por Daranatz puede
verse el miedo que producía atravesar dicho puente:38
Quand nous fûmes au Pont-qui-tremble,
Bien étonnés,
De nous voir une troupe ensemble
Fort exposés,
Voyant les ondes de la mer
Dans leur furie,
Dont le choc nous faisoit trembler
Et craindre pour la vie.39
Algunos cantos40
aluden también a Ribadeo y uno solo,
la
Chanson nouvelle,
a
Luarca y Navia:
A
Louarque sur la mer
Faut passer,
Sans y faire demeurance,
Navia
et Rive Dieu
Dangereux
Pour les pèlerins de France41
Los
tramos
finales
del camino aparecen
reflejados en las canciones con bastante brevedad, en general. La
mayor parte de ellas tiene una estrofa dedicada a Montjoye. Es el
Monte de San Marcos o Monte del Gozo, desde el cual se pueden ver ya
las torres de la catedral de Santiago, como se muestra en la
Grande
Chanson:42
Quand nous fûmes à Montjoie,
Fûmes joyeux,
De voir une si belle église
En ce saint lieu,
Du glorieux ami de Dieu,
Monsieur Saint-Jacques,
Qui nous a tous préservés
Durant ce saint voyage.43
Algunas canciones no
presentan aquí demasiado orden en la sucesión de las últimas etapas,
antes de terminar el viaje. Se trata de las dos versiones
de
Autre Chanson des Pèlerins de Saint-Jacques.
La
editada por
Daranatz
incluye dos estrofas
situadas después de la que corresponde a Montjoye y antes de la de
Santiago de Compostela. Ambas aluden a otras tantas localidades
enclavadas en el trayecto de León a Oviedo:
Malefaute
(Malvedo) y
La Ravelle
(La Robla).44
Por lo tanto, deberían ir colocadas mucho antes, dentro del
desarrollo de la composición:
Quand nous fûmes à Malefaute,
Mon compagnon tomba malade,
Dont j'en
ai le coeur très-dolent.
Du pain de ma malette,
Lui en donnant le
plus blanc,
Et du vin de ma calebasse,
M'en vais le réconfortant.
Quand nous fûmes à la Ravelle,
Mon compagnon fut mis en terre,
Dont
j'en ai le coeur dolent.
J'ai cherché dans sa boursette,
Il n'y
avoit que six blancs;
C'est pour écrire une lettre
Pour porter à ses parens.45
La
versión
de Daux
presenta el mismo
defecto, con la única diferencia de que, en la primera de las dos
estrofas indicadas, aparece el nombre de Montserrat, en lugar de
Malefaute.
Este hecho no parece
tener mucho sentido en un canto de peregrinación jacobea, aunque
resulta interesante en la medida de que no deja de ser una alusión a
otro importante santuario de Europa. Era un lugar frecuentado por
muchos peregrinos que volvían de Compostela.46
Tal vez su presencia en esta composición sea el resultado de una
confusión entre dos cantos diferentes, uno dedicado a Santiago y
otro a la Virgen de Montserrat.
La culminación de los
recorridos descritos en las canciones estudiadas es, obviamente,
Santiago de Compostela y su catedral. La
Grande
Chanson,
por ejemplo, lo
muestra claramente:
Quand nous fûmes à Saint-Jacques,
Grâce à Dieu,
Nous entrâmes dedans l'église
Pour prier Dieu,
Aussi ce glorieux martyr,
Monsieur Saint-Jacques,
Qu'au pays puissions retourner
Et faire bon voyage.47
La
segunda
de
las características
propuestas por
Caucci para
los
libros y
guías
de
peregrinación
a Compostela se
puede encontrar
también en
las canciones de
itinerario francesas. Algunas de sus estrofas incluyen alusiones a
hospitales y a otros lugares de acogida para peregrinos, situados
tanto en Francia como en España, donde se les dispensa cobijo y
alimento.
La
Chanson nouvelle
menciona una localidad
francesa llamada
Port,
donde los peregrinos
recibían el
mandat.48
A
Castelraut et Poitiers,
Sans dangers,
A
Lusignan
se faut rendre;
Chesnay, Mesle,
Saint-Léger
Faut passer
Pour a Port le mandat prendre.49
Tal vez
se
trata
de la
ciudad
de Pons,
con
su
Hospital Nuevo
para
recibir
a
los viajeros hacia
Santiago.50 Aunque, de ser así, no está bien situada
dentro de esta canción, ya que es nombrada antes
que Saintes,
cuando en realidad se
encuentra más al sur.
La canción
des Parisiens
menciona dos
localidades donde el peregrino francés es bien recibido y tratado.
La primera es Burdeos, donde hay un hospital regentado por los
Jesuitas:
Puis à Bordeaux la claire voie,
Aux Jésuites sommes allés,
Qui nous
ont donné grand'joie,
Pain et vin pour notre souper.51
Se
trata del
hospital de
Saint-James,
creado en
1119
y que en
1574 pasó
a
ser dirigido por
la
Compañía
de
Jesús.52
La
segunda ciudad es San
Juan de
Luz. Allí no se habla
de ningún hospital de peregrinos; sin embargo, sus habitantes acogen
a éstos de forma muy caritativa y generosa:53
Quand nous fûmes à Saint-Jean-de-Luz
Les biens de Dieu en abondance;
Car ce sont gens de Dieu élus,
Des charités ont souvenance,
Donnant
aux pauvres chevance,
Et de leurs biens en abondance,
Disant: Vous
aurez souvenance,
Dieu vous conduise à sauvement.54
En la version de la
Grande Chanson
editada por
Daranatz,
hay dos estrofas
en
las que se habla
de
otros tantos lugares
donde también se puede ser bien recibido. Ambas se sitúan en la
parte del recorrido que en esta canción corresponde a la vía
Lemovicense. La primera es Bazas:55
Nous passâmes dans une ville
Nommée
Bazas,
Et fûmes à
l'hôtellerie,
Étant fort las;
Et puis nous fûmes visiter
La cathédrale,
En demandant la charité
Sans aucun scandale.56
La
segunda
es Mont-de-Marsan,
cuyo hospital
de
peregrinos estaba
dirigido por la abadía
de La Sauve:57
Nous continuâmes le voyage
Vers les Agraux,
Et sentîmes notre courage
Chasser nos maux;
Roquefort vîmes en passant,
Petite ville,
Et fûmes à Mont-de-Marsan,
Où nous eûmes asile.58
El
canto
titulado
Autre Chanson des Pèlerins
de Saint-Jacques
tiene una estrofa
dedicada al paso por el puerto de San Adrián, donde también había un
hospital:
Quand nous fûmes à la montée
Saint-Adrien est appelée,
Il y a un
hôpital fort plaisant,
Où les pèlerins qui y passent
Ont pain et vin
pour leur argent59.
En este
lugar
hay un
túnel donde
en
tiempos estaba situado
dicho albergue, hoy en ruinas.60
Como la propia canción indica, la hospitalidad dispensada aquí no
era gratuita.61
En la
Chanson nouvelle
se habla de las Landas
como de un lugar donde los peregrinos podían obtener pan y vino a
cambio de dinero:
Des grandes
Landes les villages
Et passages
Passez, je vous prie, en joye,
Sans tarder aucunement,
Demandant
Pain et vin pour
monnoye.62
Esta
misma
composición menciona varios puntos del Camino de Santiago, a su paso
por España, donde se dispensa buena acogida al peregrino. Uno de
ellos es Burgos, donde se encuentra el Hospital del Rey.63 Un poco
más adelante, fuera ya de esta ciudad, se encuentra el Hospital de
San Juan del Puente, al que, al parecer, también se alude:64
A Burgués
estant arrivé
Et
entré
Dedans ce grand monastère,
On nous donna pain et vin
Pour certain,
Ainsy qu'à Saint-Jean-Dorthère.65
Otro punto
es
el llamado
Blanc
hospital
que, a
juzgar por
la
distancia
a la que se
encuentra
de
León, tal vez podría
situarse en la localidad de Mansilla de la Mulas:66
Pellerins
de tous
estaz,
Les mandatz
Recevez, comme nous
fismes:
Celui du Blanc
hospital
Ne fait mal
Que bien tost après nous primes.67
El
último
lugar, antes de
llegar
a Santiago, es la
propia ciudad
de
León,
de la
cual
se
mencionan dos
hospitales de
peregrinos: el
de San Antonio y el de San
Marcos:68
Léon, cette grande ville
De Castille,
Nous y
fusmes
en diligence;
A
Saint-Antoine et Saint-Marc
Les mandatz
Nous receumes en abondance.69
La
Chanson nouvelle
dedica también algunas
estrofas a lo que sería el inicio del trayecto de regreso desde
Compostela hasta Francia, antes de pasar a describir la
peregrinación a Montserrat. En una de ellas se habla de dos lugares
donde el caminante podía encontrar refugio en hospitales: Astorga y
Puente de Orbigo, ambos situados en el
camino francés:70
Sont
venus [los
peregrinos]
Le
mandat d'Esturgue prendre,
La point'
d'Orbieu, l'hospital
Ne fait mal
Pour a Léon se faut rendre.71
Las guías
de
peregrinación
francesas son, en
general,
bastante parcas en
sus
indicaciones
sobre
lugares
de
refugio. Indican
de
manera bastante
concisa los sitios donde se puede recibir limosna o ser acogido.
Coinciden con las canciones de itinerario en señalar ciertos
hospitales, como los de León.72
En cambio, Guillaume
Manier
es más
explícito en sus comentarios sobre hospitales de peregrinos.73
El tercer rasgo
establecido por Caucci tiene una presencia más bien escasa en las
canciones de itinerario francesas. El único lugar mencionado como
digno de ser visitado, a lo largo del trayecto a Santiago, es San
Salvador de Oviedo. La mayor parte de estas creaciones hablan con
toda claridad de las reliquias que se guardan en la Santa Arca,
ubicada en la Cámara Santa de este templo.74
Los peregrinos que iban allí podían llevarse consigo, como prueba de
su visita, una relación escrita de dichas reliquias, lo cual da idea
de su valor e importancia. La canción
des Parisiens
es muy clara al
respecto:75
Quand nous fûmes à Saint-Salvateur
Avons vu les saintes Reliques,
Qui sont si précieuses et dignes.
On les montre à tous les passans!
Nous en portons les écrits
Pour
contenter les mécroyans.76
En la
Complainte des pèlerins d'Aurillac
se
cuenta que
los peregrinos
adoraron en San
Salvador un
clavo de la
cruz
de
Cristo:
Als
mons Esturiet
Los pelgrins
augron tôt fregd,
En Salvador, adorem suis genolhs
Jorn e nuèch
clavèl de la crotz.77
Gran
parte de
las guías
de
peregrinación
francesas consultadas no incluyen el paso por este santuario. Sólo
la de Jean Pierre
Racq, junto con
el relato de Manier,
alude a él.78
La descripción de
Santiago de Compostela y de su basílica (la cuarta de las cinco
características propuestas por Caucci para los libros y guías de
peregrinación) no tiene mucha cabida en las canciones de itinerario
francesas. Como es lógico, todas ellas hablan de la llegada de los
peregrinos al término de su camino, aunque no siempre nombran la
ciudad de Santiago. Es precisamente lo que ocurre en la conocida
como
des Parisiens.
De todas formas, estas
creaciones no presentan, de modo general, descripciones de Santiago
y de la iglesia. Las estrofas donde son nombradas exponen otros
contenidos. Los más frecuentes son el regocijo de los peregrinos por
haber terminado su viaje y, sobre todo, su disposición a rezar en la
catedral. Sus plegarias incluyen agradecimientos por haber podido
llegar, como se ve
en
des Parisiens:
Hélas! que nous fûmes joyeux
Quand nous fûmes à Montjoye,
Tous mes
compagnons et moi,
De voir ce lieu tant désiré:
C'était de voir la
Sainte Eglise,
Où rendîmes grâce à Dieu,
A la Sainte-Vierge et à
Saint-Jacques,
D'être arrivé en ce lieu,79
o también ruegos
para
tener
un
buen viaje de regreso,
tal y como se muestra en la
Grande
Chanson80
En la
Complainte des pèlerins
d'Aurillac
los peregrinos piden a
Dios que les guarde de pecar y que les conceda una vida próspera,
una vez hayan retornado a su tierra:
Sem en Galicia: « !0,
Sant Jacm
Gàrda pelgrins de tot pecat,
E
dôna-lei
formatge e blada
Pèr
poder far molt
pogesada! »81
En
Autre Chanson des Pèlerins
de Saint-Jacques
se
muestra
que la
preocupación más
inmediata de
los peregrinos, una
vez en Santiago, es más de orden material que espiritual. Se
encuentran sin dinero para comprar lo que ellos denominan
fallotage,
es decir, objetos
diversos de carácter piadoso que les sirvan como recuerdo de su
estancia en la ciudad jacobea:82
Quand nous fûmes à Saint-Jacques,
Nous n'avions denier ni maille,
Ni moi ni mes compagnons;
Je vendis ma calebasse
Mon compagnon son bourdon,
Pour avoir du fallotage
De Saint-Jacques le baron.83
La
Chanson nouvelle
dedica una estrofa
a
contar
la visita que
los peregrinos,
después de
haber llegado a
Santiago, realizan a Padrón. Este es el lugar, según cuenta la
leyenda, al que fue trasladado el cuerpo del Apóstol desde Jerusalén
y en el que recibió sepultura:84
Au Patron avons esté,
Et entré
Au lieu où fut mis saint Jacque.
Sur la pierre on le posa
Et reposa:
Cela est de grande remarque.85
La
versión
de la
Grande Chanson
editada por
Daranatz es
sin duda
la
composición
que
dedica
un
mayor número
de
estrofas
a la
estancia
de
los peregrinos
en Santiago de Compostela.
No hay
en esta
canción una
descripción de la
ciudad, aunque
sí se hacen algunas observaciones sobre la catedral. Esta es
calificada como
superbe église.
En ella
se encuentra la
capilla de San Luis o capilla del Rey de Francia, donde los
peregrinos extranjeros podían confesarse en su idioma y también se
recibía la comunión:86
Nous trouvâmes à la chapelle
De Saint Louis,
Un directeur rempli de zèle
Et bien rassis;
Nous confessâmes nos péchés
D'un coeur sincère.
Il nous dit qu'il étoit Français
D'un très-bon caractère.
Nous fûmes à la sainte Table
Pleins de ferveur,
Recevoir le corps adorable
Du doux Sauveur.
Nous y reçûmes les faveurs
De Dieu lui-même,
Qui nous combla de ses douceurs
Par sa bonté suprême.87
También
se
cuenta
en esta
composición cómo los
peregrinos franceses contemplan la imagen del Apóstol, situada
detrás del altar mayor:88
Nous vîmes le corps de saint Jacques
Dessus l'autel,
Couvert d'une riche cazaque
Couleur de ciel.89
Por último,
se
habla
en
otra estrofa
de
las numerosas
reliquias que se pueden ver y que están ubicadas en la llamada
capilla de las Reliquias.90
Asimismo, se alude al bordón de Santiago, colocado en el altar
mayor:91
Nous vîmes beaucoup de Reliques
Dans le trésor,
Ornées d'un goût magnifique
D'argent et d'or.
On nous y fit voir le bourdon
Du grand St. Jacques,
Qui est suspendu d'un beau cordon,
Sur de très-belles plaques.92
Esta
escasez
general de
datos
sobre Santiago y su
catedral
en
las canciones
de
itinerario francesas
puede tal vez aclararse con la explicación propuesta por Daux. Una
vez en la ciudad jacobea y culminada la peregrinación, el uso de
estas composiciones, útiles a lo largo del trayecto, ya no tenía
sentido, al menos mientras permanecieran allí. Los cantos litúrgicos
pasaban a ocupar su lugar:
Il faut reconnaître aussi qu'en arrivant à Compostelle, les
caravanes avaient autre chose à faire qu'à chanter leurs
complaintes. C'étaient alors les chants religieux, en langue
liturgique, dans lesquels s'unissaient les voix de ces armées de
pèlerins venus de tous les points du monde. Il n'y avait pas de
place pour ces chansons, dont plus d'un verset de mauvais goût était
parfois agrémenté de légèretés.93
Las guías
de
peregrinos consultadas
no dedican mucho espacio a hablar de Santiago y de su iglesia. En
algunas sólo se menciona la ciudad,94
mientras que en otras se ofrecen algunos comentarios breves sobre la
basílica o sobre los sacramentos de confesión y comunión que se
administran en ella.95
El relato de Manier
se extiende
bastante en su descripción y en la enumeración de sus reliquias,
pero apenas dice gran cosa sobre Santiago.96
El último rasgo que
distingue Caucci (impresiones personales sobre el viaje a Santiago)
aparece como producto de la evolución del género constituido por la
literatura de viaje y peregrinación a Compostela:
Au XVIIIe siècle, le genre apparaît nettement différencié
en deux catégories. D'une part les
Guides
purs et simples que l'on
continue à imprimer, souvent dans des éditions modestes pour
répondre à une nécessité pratique. [...] d'autre part de vastes
récits de voyages à insérer dans la
littérature des mémoires familiaux,
non destinée immédiatement à l'impression. Exemplatifs de cette
dernière tendance sont les récits du tailleur picard Guillaume
Manier et de l'Italien Nicola Albani.97
Efectivamente, las
guías francesas consultadas anteriores al siglo XVIII, al igual que
la titulada
Chemin de Paris à
Saint
lacques le grand
(1718)
y la de Jean Pierre
Racq (1790), no suelen
incluir juicios o valoraciones subjetivas. El relato
de Manier,
en cambio, sí da
cabida frecuente a esta clase de contenidos. Su comentario sobre las
Landas no puede ser más claro:
"C'est le pays le plus
ennuyeux du
monde. "98
Excepcionalmente, la
guía
de Jean Pierre
Racq, a pesar
de su naturaleza meramente informativa, incluye al final (ya en el
trayecto de regreso a Francia) una pequeña apreciación personal del
autor, que tal vez podría ser resultado de la influencia de esta
evolución señalada por Caucci:
Je suis arrivé
icy
Dieu
mercy [a León]
et jay repris la même
route, je suis tres
content quand
je suis arrivé a Lion et jeu derai mieu mieux si, le bon Dieu me
fait la grâce darriver a mon pays cest a dire en France quil est
plus bon a minuit que la Galice a mijour.99
De
modo
general, las canciones
de
itinerario francesas
comparten con las guías anteriores al siglo XVIII (y también con el
Chemin
de París
à
Saint
Iacques le grand
y la guía
de Jean Pierre
Racq) su carácter de
orientación e información para el peregrino. Este hecho, unido a su
valor popular y colectivo, hace que el elemento individual,
auténticamente particular, esté ausente de ellas. Estas creaciones
anónimas constituyen un patrimonio común, destinado a ser utilizado
por cualquier peregrino francés en su trayecto a Compostela. Los
datos que se ofrecen en ellas sobre regiones, ciudades, santuarios,
etc. tienen una validez objetiva que hace que sean útiles para todo
aquél que acceda a ellos.
Es cierto que estas
canciones reflejan en algunas de sus estrofas sentimientos como el
miedo por tener que pasar por lugares peligrosos, la alegría por
llegar a Santiago (como ya se ha señalado) o el dolor en el momento
de partir, como se ve en la versión de la
Grande
Chanson editada por Daranatz:
Lorsque nous partîmes de France,
Tristes et marris,
Nous quittâmes
Peres
et Mères,
Tous nos amis.100
Sin
embargo,
éstas
son
sensaciones
compartidas por todos los peregrinos, pues deben pasar por
experiencias similares a lo largo del trayecto. Además, el hecho de
que los cantos reflejen recorridos en gran medida parecidos implica
que muchos de sus contenidos sean casi iguales. La mayor parte
menciona lugares como Santo Domingo de la Calzada, Burgos, León o el
Pont qui tremble,
y dice de ellos
aproximadamente las mismas cosas. Por lo tanto, presentan un
componente de reiteración que, en lo concerniente a la expresión de
sentimientos, tiene inevitablemente un efecto de despersonalización.
No se trata, por supuesto, de restar a éstos autenticidad en cuanto
vivencias reales de los peregrinos, sino de negar un carácter
individual a su reflejo literario.
* * * *
Las cinco
características que Caucci establece para lo que él denomina
literatura de viaje y peregrinación a Compostela constituyen en su
conjunto una herramienta analítica que ha resultado ser de una
considerable utilidad en el estudio de las canciones de itinerario
de los peregrinos franceses a Santiago. Son un modelo que permite
proponer una serie de rasgos definitorios fundamentales de este tipo
de composiciones.
Cada una de ellas
presenta, a lo largo de sus estrofas, una sucesión de etapas
situadas entre Francia y España y que configuran una propuesta de
trayecto que el viajero jacobeo puede seguir.
Se expone también
información sobre aquellas localidades (francesas y españolas) donde
existen hospitales o albergues donde se dispensa acogida al
peregrino (de forma gratuita o por dinero).
Hay alusiones, aunque
no muchas, a alguna iglesia o santuario donde se conservan reliquias
que merece la pena visitar. En realidad, el único lugar mencionado
es San Salvador de Oviedo.
Una vez que se ha
llegado a Santiago, estas canciones, destinadas al camino, dejan de
ser utilizadas. Probablemente por eso apenas incluyen descripciones
de esta ciudad y de su catedral.
La finalidad
informativa que caracteriza estas composiciones, así como su
naturaleza anónima y popular, impide que pueda darse cabida en ellas
al reflejo de impresiones y de valoraciones personales.
Este modelo no tiene
una validez absoluta para el análisis de estos cantos, ya que no
permite dar cuenta de la totalidad de aspectos temáticos contenidos
en ellos. Sin embargo, gracias a él es posible obtener una buena
visión de conjunto de dichas composiciones. Además, ofrece una base
sólida para afrontar estudios de mayor amplitud y profundidad acerca
de los elementos constitutivos y definitorios propuestos y de otros
que se puedan detectar.