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D ebo agradecer al profesor Rafael Cano su amable
invitación para participar en esta mesa redonda
sobre la documentación del romance primitivo
por dos razones: en primer lugar por suponer que soy
una investigadora apropiada para disertar sobre este
tema en el espacio geográfico que él ha dispuesto, y
en segundo, y no por ello menos importante, porque
me permite exponer aquí uno de los aspectos que más
me ha interesado en estos últimos años, y al que he
dedicado numerosas horas de trabajo.
Voy a intentar exponer, en el período de tiempo que
se me ha asignado, los aspectos de mi trabajo que
considero de mayor interés y novedad .
1. Informe
general sobre nuestro ámbito geográfico
Es algo ya bien sabido, y no hemos sido precisamente
nosotros los primeros que hemos alertado sobre ello,
la despreocupación de los historiadores de la lengua
española sobre la suerte del romance en el
territorio que actualmente ocupan las provincias de
Alava, Guipúzcoa y Vizcaya; esta falta de
información lingüística respondía, según las
informaciones generales que emanaban de los estudios
histórico-lingüísticos, de una escasez de fuentes
escritas procedentes de estos territorios y en
consecuencia de la inexistencia de recopilaciones, Cartularios, Fuentes Documentales, Colecciones
Diplomáticas..., sobre la zona; por lo que la
par-ticularización del primitivo romance era poco
menos que inalcanzable. Sin embargo, los
historiadores medievalistas se ocuparon para la
reconstrucción de la historia medieval del País
Vasco de escritos de otras zonas geográficas
colindantes ( La Rioja, Burgos, Castilla, Aragón...)
que recogían testimonios que relataban
acontecimientos relacionados con nuestra área
geográfica, de las que dependían en principio
aquellos tres territorios. Al editar y analizar
estos documentos específicos, los historiadores
advertían que sus redactores tenían conciencia de
que las gentes que les rodean hablan una lengua
distinta del latín de sus documentos1.
Así pues, sobre la base de ciertas puntualizaciones
históricas 2 pudimos iniciar nuestra
investigación;en ellas se argumentaba, que ya en el
siglo xi el nombre de Guipúzcoa aparece por primera
vez en la historia:
Ego quidem senior Garcia Agenariz et domina
Gayla, pro remedio anime nostre [...] et sub
inperio senior Garcia Acenariz de Ipuscua [1025]3;
en el año 1051 figura Iñigo López como 'conde' de
Vizcaya,
Ego Garsea rex [. ..]
Placuit nobis simul et comitj Enego Lopez qui est dux in illa plitria que
uocitatur Bizcaia 4;
y se encuentra ya en el siglo X el nombre del
territorio alavés, así como la alusión de Garcia,
obispo de dicho territorio, una centuria después:
Facta carta era
dcccª
.(X)ª., kalendas
decembris, regnante Regimiro in Legione, et
comite Fredinando Gondissalviz in Castella
et in Alava [937 ] Ego igitur señor
Enneco Lopez, gratia Dei comiti, una pariter
cum uxore mea dompna Tota, concedimus tibi
patri spirituali Garsia Alavensis
terre episcopo [1051] 5
A estas citas específicas se puede añadir que, según
J.A. García de Cortázar 6, en el siglo
xii, los
testimonios ayudan a perfilar con cierta seguridad
las vicisitudes del dominio político de los
territorios de Álava, Vizcaya y Guipúzcoa.
Con estos antecedentes históricos nos quedaba la
alternativa real de emplear la técnica de los
medievalistas y acudir a los testimonios indirectos
que ellos nos habían ido determinando en sus
investigaciones. Seleccionamos de las Colecciones
documentales de Castilla, Rioja, Aragón, etc.
aquellos escritos que relataban acontecimientos
relativos a los tres territorios. Ya en un trabajo
anterior anotamos ciertos datos al respecto; por lo
que ofreceremos exclusivamente aquí estos otros 7:
En el Cartulario de Valpuesta los documentos
17 y 32 se copian textos en que,
"El obispo Fredulfo da a la iglesia de
Valpuesta y al obispo Juan todos los bienes
que poseía en Alcedo [Álava]", [944] y "El
presbítero Severo jura ante los jueces Lope
Scemenez y Fortún Scemenez que la casa de
San Cipriano, situada en Pando [Vizcaya]
[956]".
Por su parte, el Cartulario de San Millán de la
Cogolla recoge entre otros los documentos 29 y 42
respectivamente; en los que:
"Munio Jiménez de Añana [Álava] entrega su
cuerpo y su alma a San Millán además de una
casa con ocho eras de sal y su pozo" doc. 29
[942] ,"El abad Folio funda el monasterio de
Santiago de Villa Pun (Valdegobia) [Álava],
y le señala sus límites y posesiones" doc 42
[947].
En definitiva, deben saber que contábamos con muy
escasas fuentes, escasas si las comparamos con otra
zonas peninsulares, castellana, leonesa, aragonesa o
navarra, aun con todo pensamos que el intento
merecería la pena y comenzaríamos nuestro proyecto.
2. Fuentes
documentales y trabajos realizados
Si tomamos como fuente indiscutible de
caracterización de los comienzos del romance en la
Península Ibérica la monumental obra llevada a cabo
por don Ramón Menéndez Pidal, los Orígenes del
español 8 observamos que su autor había
contemplado para esta monografía una documentación
concreta y específica, referida exclusivamente a los
reinos de León y Castilla a los que añadirá, como
advierte en la página 1:
dos series de Glosas, una de ellas inédita,
y varios documentos que sirvan de muestra y
de base a mi trabajo. Pueden añadirse
[advierte en nota 1] dos textos de los Documentos lingüísticos de España (1044
y 1110).
Por orden cronológico y geográfico tras la
trascripción de las Glosas (págs.3-24) indica
Publicamos a continuación alguna muestra de
los diplomas de que me sirvo para mi
estudio, escogidos entre aquellos que
ofrecen más abundancia de fenómenos
interesantes. Los ordeno geográficamente, de
occidente a oriente (pág.24)
Transcribe en primer lugar( págs.24-44) tres
documentos de "tierra de León"; la "Lista de quesos
gastados por el despensero del convento...en
Rozuela" (980),el "Embargo y atropello padecidos por
la casa de Santa María ..." (h.1050) y el escrito
por el que "Féliz Pérez y sus hijos venden [...] en
tierra de León [...][1061], más un texto de "León o
Monzón de Campos"del año 1078.
En el apartado IV agrupa tres legajos de los
condados de Carrión, Monzón y Liébana (años 938,
1055 y 1097 respectivamente); mientras que el
apartado V y VI están compuestos por las fuentes
castellanas: la primera de 1011 en la que "Gómez
Díez cambia [....] la villa de Oña [...]
la "declaración de los derechos [...]
a nombre del conde de Castilla [...]
[1030];a continuación figura la donación al
"monasterio de Oña de la villa de Fenosa " [1063].
Los legajos aragoneses ocupan el párrafo VI y en él
transcribe otros dos textos: "Doña Adulina instituye
herederos suyos al señor Sancho Galíndez...[1062-63]
y "Partición que hizo el señor Sancho Garcés"
[1090].
Puede observarse que del área lingüística que nos
ocupamos en esta Mesa redonda no se adjunta
copia alguna pues, como hemos advertido en trabajos
anteriores, se ha tratado el territorio como si no
existiera ningún tipo de documentación
latino-romance y por lo tanto la consecuencia más
inmediata era considerar que en dicho territorio no
se había empleado lengua románica alguna.
Sin embargo advertiremos que hemos conseguido reunir
en un corpus lingüístico en cierta medida homogéneo
unas copias testimoniales que contienen lo
siguiente:
- Una gran parte registran documentos
notariales que relatan donaciones ,
confirmaciones o cesiones de particulares,
fundamentalmente nobles y clérigos, a los
monasterios de San Millán, San Juan de la
Peña, San Vicente de Ocoizta... junto a
algún testamento particular.
-
Cartas reales de donación de ciertos
territorios vizcaínos (Orduña), agregación
de monasterios guipuzcoanos (San Andrés de
Astigarribia) y confirmaciones de iglesias
(la de San Sebastián, por ejemplo).
-
Bulas papales que establecen los límites de
las iglesias y textos eclesiásticos que
recogen los acuerdos entre los abades de
ciertos monasterios.
-
Los Fueros de Alava (Vitoria, Arganzón,
Bernedo...) y el de San Sebastián
editados respectivamente por G. Martínez
Díez y J. M. Lacarra9.
Ya en el Congreso anterior de Historia de la lengua
española celebrado en Valencia informamos de que
sobre la base de esta documentación iniciamos
nuestro primer trabajo toponímico y añadíamos
hemos conseguido editar un, creemos, valioso
corpus documental onomástico en el que
recogemos la toponimia, mayor y menor, que
figura en los Cartularios y Diplomas
medievales referidos a acontecimientos
históricos de las tres provincias vascas del
territorio hispano y de Navarra ($1)10
Se trata de cuatro volúmenes completos editados
gracias al interés y financiación de
Euskaltzaindia/Academia de la lengua Vasca,
Universidad del País Vasco (EHU) y Diputación Foral
de Álava11.
Sobre este corpus onomástico hemos pergeñado
algunas cuestiones filológicas.
2.1. En primer lugar, advertíamos que en los textos
altomedievales se incluían nombres de persona y de
lugar de origen vasco junto a voces pertenecientes a
su léxico común12; pero en la representación de la
onomástica latino romance figuran ya la
representación gráfica de los sonidos palatales en
Ballellio, Casteillon, Campopaggares,
Comungoni,Barçena, Espeio, Formaza,... Los nombres
geográficos comienzan a ofrecer grafías romances en
la representación de los diptongos ie, ue en
Flumenciello, Forniello, Castiello, Berguenda,
Billaluenga..., así como cierta vacilación en un
mismo topónimo entre el mantenimiento de la sorda y
sonora intervocálica de Apricano/Abricanno,
Bernetum/Bernedo, Elceto/ Elzetu... propia de los
inicios románicos.
2.2. Los escribanos empleaban en su redacción el
latín, lengua aprendida para su oficio; pero
conocían y utilizaban en su comunicación oral un
registro o variedad que se le escapa continuamente
en sus escritos en el léxico común; en ocasiones los
términos conviven junto con la forma latina, son los
ejemplos de : area /era ; argenteos
/argenzosariento; eremo /hermo ; foro/fuero;
malleolo/malquelo ; sinera/sernas etc. La presión
del registro cotidiano era muy intenso y hace sus
incursiones en los textos, en estructuras
morfosintácticas, bien analizadas en los conocidos
trabajos de R. Blake, J.A Frago o W. Wright, así
como en el vocabulario13.
3. Algunas
puntualizaciones a modo de conclusión
3.1. En realidad nuestra investigación no puede
rechazar ni apoyar presupuesto anterior alguno sobre
las primeras manifestaciones del romance en Álava,
Guipúzcoa y Vizcaya, ya que ninguna noticia se ha
tenido al respecto hasta el presente. Sin embargo,
creemos que pueden constituir una confirmación o
apoyo de la tesis expuesta por el maestro de la
filología vasca y románica, el profesor Michelena,
quien suponía que en esta zona latín y euskera
primero , y lengua vasca y romance después han
convivido desde siempre en este territorio. El
cambio en el empleo de las lenguas, así como la
introducción de innovaciones en su estructura, es
siempre el resultado de la decisión de los propios
hablantes de aceptar o desechar la innovación o la
nueva variedad 14; las lenguas no siempre
responden a la política lingüística de sus
gobernantes.
Con nuestra iniciativa nos hemos propuesto realizar
la primera particularización del romance en estos
territorios, como resultado de estos intentos hemos
advertido la necesidad ineludible de recopilar y
transcribir en una obra de conjunto sus fuentes
documentales15.
Para que la
particularización lingüística del romance en la
etapa altomedieval pueda aceptarse como definitiva y
fiable, como para la de cualquier otra época de la
historia de la lengua basada en fuentes escritas, es
aconsejable trabajar con buenas y definitivas
ediciones -las fuentes pueden ser copias y no
necesariamente originales16-, que respeten ciertas
normas elementales para el estudio filológico; bien
es sabido que al historiador de la lengua le
interesa fundamentalmente cómo se relatan y ponen
por escrito los hechos y no exclusivamente los
acontecimientos relatados.
3.2. En los trabajos que hemos dedicado a la
particularización del léxico altomedieval
concretamos algunos sintagmas romances que se
difunden por estos textos. A la vista de ellos,
podemos advertir que en su forma y significado en
nada divergen con las voces escrutadas por Menéndez
Pidal en sus Orígenes del español concernientes a otras áreas geográficas
peninsulares. Es más, nos atrevemos a afirmar que si
intentamos caracterizar dialectalmente el
vocabulario, en numerosas ocasiones tendremos que
doblegarnos a la evidencia de que son formas
idénticas a las del denominado "castellano
primitivo"; son los ejemplos de acenia,
adelantado, aviento, calzata, carrera, fornicio,
manzanares, oterum, radices... Otros lemas nos
recuerdan a la variedad determinada por Menéndez
Pidal como navarro-aragonesa ; son los casos de alode, boquinas, donar, drapos, nietrum, ordeo,
pardina, plaito, squiros y otros.
Idéntico fenómeno lingüístico advertimos en el
vocabulario empleado en los Fueros de Vitoria
y de San Sebastián: no hemos atestiguado
término alguno propio y exclusivo del área
geográfica que analizamos,todos ellos (
arinzaticum, batallam, carceraticum, caueçalero,
cisso, fidançam, hostalaje, pesquira, portague...) se difunden con regularidad en el lenguaje foral
de otros ámbitos geográficos.
Como conclusión final, y en el momento en el que nos
encontramos en nuestro proyecto, en cuanto al
aspecto fonético y léxico, el romance que figura en
los textos documentales altomedievales de Álava,
Guipúzcoa y Vizcaya, está lejos, en principio, de
ser considerado como propio, exclusivo y autóctono
del territorio. A idéntica conclusión había llegado
ya Cristina Osés Marcaida en su investigación
doctoral, El romance medieval en el País Vasco:
Los documentos del Concejo de Segura (Guipúzcoa
1290-1450) defendida en la Universidad de
Deusto, Bilbao, 1991; por su parte, la profesora
Isabel Echevarría Isuzquiza afirma:
Al emprender la exploración del romance en
Vizcaya a partir de su toponimia, se
advierte que éste dista de mostrarse como
una realidad unitaria [...] el de las
Encartaciones tiene comunidad de rasgos y
origen con las comarcas vecinas cántabras y
burgalesas, y no manifiesta muestras de
[tal] bilingüismo17.
Mención particular merece para este período más
próximo al que nos referimos en nuestro proyecto el
artículo del profesor Santiago Lacuesta, quien
tomando como corpus lingüístico los testimonios
notariales de Álava editados por Menéndez Pidal en
sus Documentos lingüísticos del Reino de España I
Reino de Castilla caracteriza la variedad
lingüística alavesa que los escritos ofrecen como:
Castellano de los siglos XIII y XIV,
arcaizante en alguna de sus manifestaciones
y particularmente teñido de dialectalismos
de origen oriental (navarro.aragonés) o
riojano18.
Uno de los criterios que se han argumentado
Cuestión tradicional del sustrato vasco en el
castellano primitivo (Alarcos, Lopez García y Frago).
Parece que no quedó claro la cuestión del sustrato
vasco ni siquiera en los orígenes; además no todos
los fenómenos tienen idéntica antigüedad y difusión.
La cuestión de la diptongación es más antigua que la
aspiración de la F inicial; la cual por otro lado no
encontramos en Navarra (zona de gran contacto con la
lengua vasca) y que hizo rechazar esta teoría a González Ollé. Hay numerosos problemas, incluso en los
trabajos actuales de Política lingüística, para
determinar la influencia o sustrato lingüístico de
una lengua sobre otra. Creo que la postura más
coherente es que la lengua vasca
actuó sobre una tendencia propia del
romance. Son teorías sobre las que
no tendremos nunca pruebas concluyentes
y muchos menos de todo el
territorio.
1. Lloyd, Del latín al español...,
p.355 y ss “Dispuestos a buscar una sola causa al fenómeno y han
rechazado arbitrariamente la posibilidad
de que no se debiera a un solo
factor(356),
Echenique “Lo noción de sustrato”,
p. 212-3. No puede hablarse
de sustrato ibérico de F- en el
castellano de Burgos
2. Existencia de documentación
romance en la zona vasca. La que
yo empleo de época excesivamente
temprana (Altomedieval), los fueros y los docs. notariales nada
apuntan hacia el “romance autóctono vasco”. Quizá los trabajos
de C. Isasi, pues la tesis de
Cristina Tabernero sobre
documentación donostiarra no indican
nada diferente a lo que yo mantengo.
De todas maneras cf. lo que indica Echenique sobre que zona y
épocas.
Incluso según un estudio de la
toponimia de las Encartaciones
3.
FRAGO,
“El paso del romance...64.” Sabido es que el
reajuste se ha
localizado su foco de difusión en
comarcas norteñas, con el llamado
sistema “cantábrico” como punto de
partida. Pero a los
mentores de tal doctrina no les ha
preocupado demasiado, a algunos
nada en absoluto, precisar el
cuándo, el dónde y el cómo ...
de tan crucial fenómeno.
4. Los resultados del trabajo
¿modifica los presupuestos tradicionales
de M. Pidal (cf. lo que indica sobre
todo Frago y Pascual en sus trabajos sobre “los orígenes del
romance”... y “Las grafías” y presupuestos
de orígenes. T. Bustos Tovar “Texto,
discurso e historia
de la lengua” (Lingüística...).
No puedo decir que en realidad
modifica, puesto que sobre la zona
no se sabe nada, lo que queda
claro es que cada vez con la
documentación notarial podemos
concretar y afinar más la
caracterización de los orígenes y sus
zonas. Sin el trabajo de Pidal, no
podrían haberse adelantado
nada. El puso muy buenas bases para
que la filología y la técnica
de reconstrucción pudiera adelantar.
5. El trabajo de Wright supuso un
cambio importante en la visión y
análisis de los documentos.
Efectivamente pienso que es más bien
una cuestión terminológica, pero me
inclino más a pensar en el
primitivo romance que el latín
vulgar... de la zona propiamente
dicha. De todas maneras su teoría
encaja bastante bien con la
estructura fonética y morfológica.
Hay muchos más problemas
con la sintaxis. Para este último
tenemos bastante con el trabajo
de Ángel López.
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NOTAS
1 Lacarra, José M.,
Vasconia medieval: Historia y Filología, Excma. Diputación . San
Sebastián, 1957, pág. 12 afirmaba: "los notarios o "escribas" de los
documentos tienen conciencia de que las gentes que les rodean hablan una
lengua distinta del latín de sus documentos [...]
Otras muchas veces -las más- introducen topónimos o apodos sin creerse
obligados a hacer advertencia alguna [...]
pero su significado era inteligible a todos". Se refería a lengua vasca.
2
Vid. Las monografías de
Mañaricúa, Andrés de, Álava, Guipúzcoa y Vizcaya a la luz de su
historia, Bilbao, 1977, págs. 12 y ss. y "Momo, conde de Vizcaya",
Estudios vizcaínos 3, 1972, págs. 249-301; Barrena Osoro, Elena, La formación histórica de Guipúzcoa. Transformaciones en la
organización social de un territorio cantábrico durante la época
altomedieval, Universidad de Deusto. San Sebastián, 1989 y García de
Cortázar, José A. ,Introducción a la historia medieval de Álava,
Guipúzcoa y Vizcaya en sus textos, Txertoa. San Sebastián, 1979.
3
Martínez Díez, Gonzalo,
Guipúzcoa en los albores de su historia (siglos X-XII), Excma.
Diputación Provincial. San Sebastián, 1975, doc. 8.
4
Rodríguez de Lama,
Ildefonso, Colección Diplomática Medieval de la Rioja, Instituto
de Estudios Riojanos. Logroño, 1979, doc.37.
5
Ubieto, Antonio,
Cartulario de San Millán de la Cogolla (875-1076). Anubar. Valencia,
1976, doc.24 y doc. 271 respectivamente.
6
Introducción a la
historia medieval... , pág 13.
7
Allí afirmábamos: "Ante esta
situación concreta, deseo adelantar que he tenido en consideración el
siguiente planteamiento: independientemente del lugar geográfico al que
pertenezca la fuente documental o el Cartulario que los recoja,
considero corpus documental para concretar y definir la diatopía
lingüística románica del País Vasco aquellos documentos que refieren por
el tema, la zona en la que se realiza la venta, donación o acuerdo entre
partes, o el protagonista que emite el documento, al área mencionada"
Angeles, Líbano Zumalacárregui, "Estructura y particularización del
léxico romance en los textos altomedievales" Simposio Internacional
Lengua romance en los textos latinos de la Edad Media, Hermógenes
Perdiguero (ed.) Universidad, Instituto de la Lengua castellana. Burgos,
2003, pág.151.
8
Estado actual de la
península Ibérica desde el siglo IX al XII, Espasa-Calpe. Madrid,
1982.
9 Gonzalo Martínez Díez,
Álava medieval Apéndice documental, Diputación Foral de Álava.
Vitoria, 1965 y José Mª Lacarra de Miguel Fueros derivados de Jaca.
Estella y San
Sebastián,
Diputación Foral
de Navarra, "Príncipe de Viana". Pamplona, 1965.
10 "Vestigios de romance en los
documentos notariales de la Alta Edad Media de la mitad norte
peninsular", V Congreso Internacional de Historia de la lengua
española,
Valencia, Gredos,
2002.
11
Angeles, Líbano
Zumalacárregui, Toponimia medieval en el País Vasco, Bilbao, Euskaltzaindia Academia de la Lengua Vasca. Bilbao, 1995, 1997, 1999.
12 "...se deslizan con cierta
regularidad algunas voces del léxico común vasco, de conocida difusión
entre los notarios, y sin especificación particular acerca de su
significado romance [...]
Las citas podrían alargarse pero considero las seleccionadas
suficientes; sólo deseo recordar además aquí las referencias concretas
-en la documentación navarra fundamentalmente- a la existencia de una
lengua rústica, propia con sus vocablos y términos particulares,
denominada "lengua vasca" (Angeles, Líbano Zumalacárregui, "Lengua y
organización social del espacio: : espacios lingüísticos en el norte
peninsular en los siglos IX a XIII", José A., García de Cortázar,
Del
Cantábrico al Duero. Trece estudios sobre la organización social del
espacio en los siglos VIII a XIII, Universidad de
Cantabria-Parlamento de Cantabria. Santander, 1999, pág. 59.
13
"Llama poderosamente la
atención el empleo de ciertos términos relacionados con la agricultura,
el terreno, faza, serna; propiedades rurales pardina;
arrendatarios collaços/collazo?; plantas y árboles malguello,
mazanos, mazanares ; nombres de tributos arribaje, hostalaje,
lezda...; o que nominan estamentos sociales infanzones,
funcionarios merinos o saiones los cuales en su aspecto
externo y en su significado, presentan una apariencia y forma más
cercana al romance que a la latina. "Angeles Líbano Zumalacárregui,
"Vestigios de romance en los documentos notariales de la Alta Edad Media
de la mitad norte península", Actas del V Congreso Internacional de
Historia de la Lengua Española , Gredos. Madrid, 2002, $2.2.
14
Juan A., Frago, Textos y
normas. Comentarios lingüísticos, Gredos. Madrid, 2002, pág. 14 lo
explica con claridad con la afirmación siguiente: "Los cambios
lingüísticos son multiformes y lentos en su discurrir, porque lo
realmente decisivo no es el cambio en sí mismo, que puede realizarse con
gran rapidez, sino su aceptación social, es decir, la conversión del
hecho de habla en hecho de norma, el paso del rasgo innovador a fenómeno
sistemático: es precisa, pues, la conversión al cambio del cuerpo
social, que habrá de abandonar el uso tradicional por la innovación".
15
La profesora Díez de
Revenga, Pilar, "La importancia de la documentación en el estudio de un
estado de lengua en la Edad Media", Cahiers de Linguistique et de
Civilisation Hispaniques Medievales, 24, 2001, pág.29 indica: "si
las copias que tantos filólogos aprovechan para sus trabajos fueran
realmente fiables, la crítica textual [...] sería realmente innecesaria
porque no tendría sentido buscar un arquetipo ya que todos los
manuscritos que han llegado a nuestros días serían iguales, pero tenemos
la certeza de que esto no es así y que las variantes que presentan unos
y otros son abundantes y de diversa consideración, no ya en obras
literarias sino también en obras jurídicas".
16 "La inmensa mayoría de la
documentación conservada de la alta y plena Edad media ha llegado hasta
nuestros días bajo la modalidad de copias [...]
la documentación medieval hispana (me refiero a la del siglo VIII y
posteriores), como el resto de las europeas no surge por generación
espontánea; como consecuencia de las aportaciones que cada caso van
"inventando" los distintos redactores, está condicionada en gran medida
por los modelos precedentes: bien se trate de formularios, o bien de
documentos anteriores en los que se recogían idénticos o similares
negocios" comenta José A. Fernández Flórez, "Paleografía y diplomática
en los documentos altomedievales de León y Castilla (siglos VIII.XII)",
Perdiguero Hermógenes (ed.), Lengua romance en textos latinos de la
Edad Media. Sobre los orígenes del castellano escrito, Instituto de
la Lengua castellana'. Universidad de Burgos, 2002, pág. 82.
17
Corpus de toponimia
carranzana: Materiales para el estudio del castellano de Vizcaya,
Universidad del País Vasco (ehu). Bilbao, 1999, pág.32.
18 Santiago Lacuesta, Ramón,
"Notas sobre lengua y escribanos en documentos medievales alaveses", en
Boletín Sancho el Sabio 21, 1977, págs. 126-141.
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