|
INTRODUCCION
Encajonado entre las estribaciones orientales de la sierra de La
Demanda, en los montes Distercios, se abre un corto pero fragoso valle
surcado por el río Valvanera, el cual desciende raudo en busca del
próximo y sinuoso Najerilla. Valvanera es un lugar riojano rodeado de
montañas cuyas alturas oscilan entre los 2.000 y los 1.500 metros sobre
el nivel del mar, y su boca de acceso se halla situada sobre el lado
este del valle. El lugar tiene aspecto selvático, cubierto de un áspero
bosque de hayas y otros caducifolios. Por allí vagan en libertad corzos,
jabalíes, etc.
Hacia la mitad del valle y a una altura de 1.000 metros se encuentra en
la actualidad el monasterio de Valvanera, celoso guardián de una imagen
que según la tradición fue encontrada en ese rincón escondido entre las
montañas riojanas. Se trata de la Virgen de Valvanera, patrona de La
Rioja y Los Cameros.
El relato popular historiza la invención de esta imagen, así como del
origen y posterior devenir del monasterio y de la devoción, en una de
las narraciones míticas más interesantes de las desarrolladas en la zona
durante el medievo. Por tal motivo es un tema que bien merece unas
líneas, un análisis que intente esclarecer el complejo mundo simbólico
que encierra, así como una aportación al desolado panorama de los
estudios sobre la cultura tradicional riojana.
EL ENCUENTRO DE LA IMAGEN
Han sido varios los historiadores religiosos que en siglos pasados
anotaron en sus obras el relato del hallazgo de la imagen de la Virgen
de Valvanera, todos ellos con muy pocas diferencias entre sí y ninguna
sustancial. Algunos ejemplos son las obras de Gregorio Bravo en 1610,
Mauro Olabarrieta en 1665, Mateo de Anguiano en 1701, José González de
Tejada en 1702, Benito Rubio en 1761, todos ellos hombres de Iglesia
(1).
Un resumen de este hallazgo contendría los siguientes elementos: Nuño o
Muño Oñez era un peligroso forajido nacido de familia noble en
Montenegro de Cameros. Este tenía una hermana llamada Columba o Coloma.
El hombre llevaba una vida de crueldades, crímenes y vicios según la
condición de su empleo, dedicándose al robo, saqueo, asesinato,
etcétera, en las montañas de esta zona de La Rioja. Una vez que se
encontraba acechando a un campesino con ánimo de matarle y de apoderarse
de sus bueyes, al instante recibió Nuño un rayo de luz divina que le
hizo reconocer inmediatamente los desatinos de su vida, consiguiendo de
este modo que el bandido se convirtiera y, postrándose ante su víctima,
le imploró el perdón.
Desde ese instante la vida de Nuño cambió radicalmente, convirtiéndose
en un hombre de bien, y como penitencia se retiró a una cueva llamada
Trombalos, próxima a la villa de Anguiano, mortificándose constantemente
en busca de la redención de su alma. En la población de Brieva de
Cameros ejercía como sacerdote un hombre llamado Domingo, que a la vista
del cambio experimentado por Nuño decidió abandonar sus comodidades para
acomodarse en la misma cueva donde ambos vivirían juntos como
anacoretas.
En este estado resultó que un ángel se le reveló a Nuño dándole las
señas del sitio exacto en el que debía buscar la sagrada imagen, «...y
le mandó de parte de Dios, que fuesse al Valle de las Venas, que dista
vna legua corta de esta cueba, que allí hallaría vn Robre, mucho mayor
que los demás, con vna Imagen Bellissima de la Reyna de el Cielo, y vna
Arca pequeña de Reliquias entre vnos panales de miel, y vn enxambre de
avejas, y que sacandole de el Robre, fabricasse vna Iglesia en el mismo
sitio, y en ella colocasse la Santissima Imagen, a quien los Fieles
avian de tener gran Devoción» (2). Subió Nuño valle arriba hasta el pago
de Mori, lugar en el que debía encontrar el roble, llegando más tarde su
compañero Domingo, y rápidamente dieron con el lugar y el árbol según
las señas dadas por el ángel. En la versión de González de Tejada
cortaron el tronco y en su interior encontraron la imagen de la Virgen,
un cofrecillo con algunas reliquias y unos panales de miel (3). Según
Anguiano, el árbol se abrió milagrosamente y cuando tomaron la imagen
volvió a cerrarse de la misma manera (4).
En seguida comenzaron la construcción de un pequeño oratorio en el que
depositar la imagen y dar inicio al culto, mientras tanto se alimentaban
ambos anacoretas con la miel encontrada en los panales, según orden
divina expresada por el ángel (5). Así erigieron la ermita de La Cruz, a
la que comenzaron a llegar los primeros hombres de los alrededores,
pastores y agricultores conocedores de la noticia.
Aconteció que Coloma, la hermana de Nuño, se dirigió al lugar del
hallazgo, y al aproximarse quedó repentinamente ciega. Conducida hasta
el oratorio por los dos anacoretas, concedióle la Virgen la visión, pero
tan sólo por tres días, pues al tercero falleció allí mismo. «Este fue
el primer milagro, que en este Santuario se vio, y con tal sucesso
quedaron advertidas las mugeres, para no llegar a él: y de calidad, que
por muchos siglos, nunca passaron de las cruces blancas, que ay en los
caminos: desde allí hazían oración, y se encomendaban a la Virgen, y no
se atrevían a passar adelante» (6).
Hasta ciento seis anacoretas se juntaron en varias cuevas de entre las
numerosas del lugar, dando origen a la primera congregación que
custodiaba el incipiente templo, dirigidos por Domingo. Posteriormente
estos hombres edificaron una pequeña iglesia y junto a ella el
monasterio.
Años más tarde abandonó Nuño a sus compañeros para retirarse a la cueva
llamada de los Alambres, algo alejada, en la que encontró una serpiente
peligrosísima. Esta cayó fulminada ante la señal de la cruz que hizo
Nuño. Allí vivió sus tres últimos años de vida dedicado a la más dura
vida de penitencia. Una noche los ermitaños vieron un gran resplandor
que surgía del interior de la cueva y se dirigieron varios de ellos
hacia allí, en donde encontraron el cuerpo del compañero recién
fallecido. Lo portaron en andas hasta el monasterio, y al aproximarse a
él todas las campanas comenzaron a sonar por sí solas. Años más tarde
Domingo moría a la vez que el monasterio y el centro de culto se
consolidaba hacia el futuro.
HIPOTESIS RELIGIOSAS SOBRE EL ORIGEN DE LA IMAGEN
González de Tejada afirma en su obra que el milagroso descubrimiento
aconteció el 29 de agosto del año 568 de nuestra era, aunque en su
opinión pudo ser incluso unos años antes (7).
Según Silva, en el año 71 llegaron a la Península Ibérica San Onésimo y
San Gerotheo, discípulos de San Pablo, junto a las santas vírgenes Sarra
Xantipe, Polixema y Rebeca, portando esta sagrada imagen que había sido
fabricada por San Lucas y consagrada por San Pedro. Llegaron al pago de
Mori, en donde colocaron la imagen y fundaron un monasterio de mujeres.
Tras pasar cuarenta años, los ángeles les acompañaron al cielo. Tal
hecho aconteció el 23 de septiembre de 111 (8). Anguiano acepta esta
fecha y origen, reconociendo que ya en 531 el santuario tenía bula
apostólica, a la vez que recoge las siguientes frases que por medio de
Silva fueron obtenidas de los archivos del monasterio en tiempo
inmemorial: «En el nombre de Dios. Esta es la tradición deste Convento.
Gerotheo con otros compañeros puso la Imagen. Escondióla Arturo. Hallóla
Munio. Juan dio la Regla. Pedro puso canónigos. Alvaro los reformó.
Deodato, y Obdulio Obispos están aquí sepultados. Era de 932» (9).
ALGUNAS APRECIACIONES ACERCA DE LA NATURALEZA DEL LUGAR
Además de tratarse este valle de un lugar selvático, impracticable,
lleno de alimañas, lobos, osos, etc., en boca de los historiógrafos
religiosos, parece ser que se trataba asimismo de una zona
extraordinariamente rica en minerales metálicos, según afirman estos
mismos.
González de Tejada escribe lo siguiente acerca de la riqueza metálica
del lugar: «Su sitio es vn Valle muy estrecho, que se llamó de las
Venas, y después Valvanera, por las muchas venas de plata, oro, hierro y
cobre, que sus preñadas cuestas encierran, y por las que de cristalinas
aguas manifiesta» (10).
También Anguiano escribe lo siguiente: «...y se fueron a descubrir la
Sagrada Imagen al valle" dicho de las venas, por las muchas que ay en él
de diferentes metales» (11).
De las notas recogidas por Gil del Río al respecto, tienen especial
valor las siguientes, referidas a la cueva de los Alambres: «La llamaron
después cueva del alambre, porque allí cerca había minas de cobre,
aunque sin explotar» (12).
OTROS MILAGROS y VICISITUDES DEL MONASTERIO DE VALVANERA
Tras la muerte del primer prelado Domingo, siguieron otros hasta que el
monasterio tomó la Orden de San Agustín y más tarde la de San Benito
(13). En él vivieron, según las opiniones de las fuentes citadas, San
Atanasio de Alejandría, Santo Domingo de la Calzada y otros Santos.
En el año 1102, Alfonso VI ratificó la prohibición de la entrada de las
mujeres en el monasterio y lugar de culto, y hasta la aproximación a él
desde una distancia determinada por varias cruces blancas colocadas en
los caminos y collados de acceso, confirmando una prohibición papal
anterior, posiblemente de 1030, y sustentada sobre prohibiciones
anteriores. El veto duró alrededor de dos siglos más, tras los cuales
fue levantado parcialmente, pues constaba una condición. Tal era que
ninguna mujer podía permanecer en la hospedería del monasterio por más
de nueve días, bajo castigo divino de muerte. Cuenta la tradición que la
reina Isabel la Católica acudió a Valvanera en 1483 y dejó allí una de
sus doncellas varios días a modo de prueba, la cual falleció al noveno
día.
La veneración de la Virgen de Valvanera estuvo muy generalizada, hasta
el punto de que el nombre de la carabela llevada por Cristóbal Colón a
América era Santa María de Valvanera (14).
LAS ROMERIAS AL SANTUARIO
Son muchas las romerías que se encaminan en fecha fija al Monasterio de
Valvanera, provenientes de las localidades de los próximos valles de San
Millán, Cañas y Najerilla: Matute acude el 8 de mayo; cañas, el 14 de
mayo; Berceo, el tercer domingo del mismo mes; Badarán y San Millán de
la Cogolla acuden el domingo de Pentecostés; Torrecilla sobre Alesanco,
la víspera del Corpus (antes, el 25 de marzo); Estollo, el primer
domingo de junio; Canillas, el 13 de junio; Manzanares de Rioja, el
último sábado del mismo mes; el 21 de julio acude Tobía; el 15 de
septiembre, Anguiano y Bobadilla; el 1 de octubre, Hervías.
En la peregrinación de Matute y Badarán se reparte pan y queso a los
romeros. En esta segunda población existe un viejo roble a la entrada
conocido como «el roble de la Virgen», donde las personas que han
quedado en el pueblo esperan el regreso de la comitiva.
Los habitantes de Torrecilla sobre Alesanco suelen recoger piedras en el
Santuario, que arrojan al cielo como defensa contra las tormentas.
Cuando el veto femenino se encontraba en rigor, las mujeres que acudían
en las romerías permanecían orando junto a las cruces blancas, mientras
los hombres ascendían hasta el santuario a efectuar sus rezos. Luego
regresaban todos juntos a sus respectivas poblaciones.
VALVANERA, UN ANTIGUO CENTRO DE CULTO
En un anterior artículo, publicado en esta misma revista bajo el título
de «El tema mítico de las apariciones de imágenes en La Rioja» (15),
traté el tema del hallazgo de este tipo de sagradas imágenes dentro de
árboles, tales como la Virgen del Roble, la Hermedaña, La Virgen del
Vico, etc. Las conclusiones a las que allí llegué van en la línea de que
este tipo de imágenes y sus hallazgos realizan la función de recuperar
para el cristianismo un conjunto de santuarios de naturaleza muy arcaica
y diversa, homologándolos en función de una nueva norma, una nueva
estructura religiosa, la cristiana.
La milagrosa invención de la imagen en un lugar que con anterioridad
debió de estar considerado como sagrado para un universo religioso
predecesor, le concede una nueva carta de naturaleza y lo asimila al
nuevo estado de cosas. Este proceso tuvo lugar en toda Europa tras la
entrada del cristianismo, haciéndose especialmente virulento durante la
Alta Edad Media (16).
Sin embargo, para el caso que nos ocupa; es decir, el centro de culto de
Valvanera, todavía es posible continuar con el análisis de las
abundantísimas formas que las diferentes narraciones nos han legado, en
pos de una mejor comprensión de la propia naturaleza de este santuario.
Un primer elemento del entramado mítico es el árbol, el roble de
proporciones superiores a los demás del lugar, con una fuente a su pie.
Es un árbol perfectamente diferenciado del resto del bosque. El es quien
guarda la sagrada imagen en sus entrañas. Sin duda, nos encontramos ante
una de las hierofanías más características y extendidas, la del árbol
como representante del mundo sagrado. De entre todas las variedades de
simbolismos especializados que el árbol puede disfrutar, en nuestro caso
podemos adscribirlo al del árbol como habitáculo o receptáculo de la
divinidad. Es el lugar en el que reside la potencia divina, de donde
emana su fuerza sacra (17). Sin por ello dejar a un lado otros
simbolismos inherentes (17), tales como el árbol como eje cósmico y nexo
entre los niveles cósmicos, temas sobre los que no vamos a extendernos,
pues sobrepasaría los límites de un estudio de reducidas dimensiones
como es el presente, pero que también son de fácil visualización en este
ejemplo riojano (18).
Otro elemento que entra a formar parte del santuario y del relato mítico
es la fuente. Sobre el carácter sagrado de muchas fuentes, hierofanías
muy extendidas en la mayoría de los sistemas religiosos, puede aportar
alguna luz el siguiente comentario de M. Eliade: «A esta multivalencia
religiosa del agua corresponde en la historia un gran número de cultos y
de ritos acumulados en torno a las fuentes, los arroyos y los ríos.
Cultos que, en primer lugar, se deben al valor sagrado que tiene el agua
como elemento cosmogónico, pero también a epifanías locales, a las
manifestaciones de la presencia sagrada en una corriente de agua o en
una fuente determinada. Estas epifanías locales son independientes de la
estructura religiosa que se les superpone» (19).
Este carácter sagrado de muchas fuentes y ríos es conocido desde el
Neolítico, según queda atestiguado con los hallazgos de objetos votivos
de dicha época en muchas fuentes cuya sacralidad ha continuado hasta el
presente, aun a expensas de la lucha permanente que la Iglesia ha venido
sosteniendo siglo tras siglo en pos de la asimilación de esta creencias.
Un tercer elemento es el enjambre de abejas que reside en el interior
del roble. Se trata de un tema muy complejo y más extenso. Tan sólo
recordaremos por el momento que en bastantes lugares del País Vasco ha
sido habitual el informar a las abejas de la muerte del cabeza de
familia de un caserío, e incluso el cubrir el panal con un velo negro
(20), costumbre muy posiblemente relacionada con el carácter psicopompo
de estos animales que aquí encuentra una sustentación. El alimento
fabricado por las abejas en el interior de este roble sagrado de
Valvanera es el único sustento que no sólo mantiene vivos a los dos
anacoretas, sino que además es el alimento que va a permitirles
construir el oratorio, reforzando así este lugar sagrado. El papel de
las abejas en algunos mitos mediterráneos es trascendental. En ellos se
refleja el carácter civilizador de estos seres, permitiendo con ello
«...el paso de la Naturaleza a la Cultura...» (21), según una afirmación
de J. Bermejo. Todo esto apoya nuestra teoría general sobre el centro de
culto de Valvanera al reafirmar que la función de la invención de la
imagen es la de «civilizar» un viejo santuario para un nuevo estado.
Este mismo autor recalca la naturaleza ambigua tanto de la miel como de
las abejas. La miel «no es ni cruda ni cocida» (23).
El paisaje que rodea el lugar del encuentro es presentado por todos como
agreste, selvático, lleno de alimañas peligrosas, de difícil acceso,
atestado de cuevas, etc. Tal es la visión de los historiadores
cristianos que pretenden dar una imagen de caos, de desorden, sobre el
que debe ser instaurado el nuevo orden. Es sobradamente conocido que
multitud de viejos, ancestrales santuarios precristianos se hallaban
situados en bosques y lugares de complicado acceso, frecuentemente en el
interior de espesos y sombríos bosques, en los que posteriormente se
edificaron ermitas bajo la advocación de las deidades cristianas;
Santos, vírgenes, etc.
A la luz de los datos aportados por este análisis rápido, resalta la
naturaleza de Valvanera como un antiguo centro de culto precristiano que
luego ha sufrido su correspondiente adaptación en pos de su
supervivencia. Tan sólo nos queda efectuar un intento de determinación
de la índole de dicho santuario, el enfoque de los ritos y de los cultos
que allí han podido tener lugar en un pasado temporalmente lejano.
Los escritores de siglos pasados resaltaron invariablemente la
extraordinaria riqueza en minerales metálicos de Valvanera: plata, oro,
hierro, cobre, etc., encerrados en la tierra. González de Tejada utiliza
una frase de especial carisma referente a la abundancia de metales en el
lugar; «...sus preñadas cuestas encierran...» (23). En efecto, todo este
valle, esta tierra entre montañas está «preñada» con metales. También la
cueva del Alambre es riquísima en cobre.
Gran parte de la mitología que gira alrededor de la metalurgia relaciona
íntimamente las grutas con los metales; «Recordemos que las grutas y
cavernas eran asimiladas también a la matriz de la Madre Tierra..., si
las fuentes, las galerías de las minas y las cavernas son asimiladas a
la vagina de la Madre Tierra, todo cuanto yace en su vientre está aún
vivo, bien que en estado de gestación. O dicho de otro modo; los
minerales extraídos de las minas son, en cierto modo, embriones: crecen
lentamente, con un ritmo temporal distinto al de los animales y
vegetales; pero crecen, maduran en las tinieblas telúricas. Su
extracción del seno de la tierra es, por tanto, una operación practicada
antes de término. Si se les dejase tiempo para desarrollarse (al ritmo
geológico), los minerales se harían perfectos, serían metales maduros»
(24), afirma Eliade. Es en las cavernas en donde se realiza el milagro
de la metalurgia, en universo religioso con anterioridad al tema de la
metalurgia y del dominio de los metales. A lo largo de la historia no ha
sido el cristianismo y su triunfo la única revolución religiosa sufrida
por el mundo tradicional. En el pasado también se dieron otras, aunque
el tiempo de asimilación de las viejas estructuras a las nuevas fuera
muchísimo mayor y su implantación posiblemente menos agresiva.
ALGUNAS CONCLUSIONES
Caben más especulaciones en la misma línea de análisis, pero sería
redundar en el fondo de la misma cuestión. Todo lo ya expuesto puede
servir para afianzar unas conclusiones sobre la naturaleza mística de
Valvanera:
-Valvanera es un ancestral centro de culto que ha sufrido, como otros
muchos, el proceso de cristianización.
-Este santuario ha podido pasar por una fase de cultos basados en la
agricultura y en los mitos de fertilidad; una segunda fase centrada en
la mitología de la Madre Tierra que crea los metales dando paso a los
rituales metalúrgicos, y una tercera fase de asimilación al cristianismo
de todo lo anterior. No hay necesidad de ruptura entre las dos primeras
fases, instaurándose la segunda posiblemente sin la obligatoriedad de
abandono de la primera. En la tercera los rituales y los cultos
originadores de éstos se debieron de transformar de un modo más
drástico, que incluyó la desaparición de muchas estructuras ancestrales.
Pero siempre se ha mantenido vivo hasta el presente el carácter de
Valvanera como lugar sagrado.
-La prohibición de acceso a las mujeres y la no permisión de no ya la
participación directa en los cultos y ritos, sino de tan siquiera poder
ser testigos de lo que allí acontece, brota de la propia naturaleza de
dichos rituales y cultos intrínsecos del santuario; es decir, del
carácter del hombre como ser fertilizante y de su íntima relación con la
metalurgia.
-El grupo de hombres que allí residieron adquiere, a la luz de los
relatos, una estructura de cofradía de la cual sólo pueden formar parte
los hombres. Solamente los varones tienen acceso al ritual y al culto.
NOTAS
(1) Para nuestro análisis contamos con las siguientes obras: "Compendio
historial de la provincia de La Rioja..." de M. de Anguiano (1701, ed.
facsímil, Logroño, 1985), "Historia de Santo Domingo de la Calzada..."
de J. González de Tejada (1702, ed. facsímil, Logroño. 1985), "Historia
y antiguas leyendas de La Rioja" de Gil del Río (Zaragoza, 1977).
(2) González de Tejada, J., ob. cit., folios 25 y 26, págs. 65 y 66,
(3) González de Tejada, J., ob. cit., folio 26, pág. 66.
(4) Anguiano, M. de, obt. cit., pág. 606.
(5) Gil del Río, A., ob. cit., pág. 341.
(6) Anguiano, M. de, ob. cit., pág. 607.
(7) González de Tejada, J., ob. cit., folio 27, pág. 67.
(8) Anguiano, M. de, ob. cit., págs. 623-624.
(9) Anguiano, M. de, obt. cit., pág. 625.
(10) González de Tejada, J., ob. cit., folio 25, pág. 65.
(11) Anguiano, M. de, ob. cit., pág. 605.
(12) Gil del Río, A., ob. cit., pág. 343.
(13) Anguiano, M. de, ob. cit., pág. 610.
(14) Gil del Río, A., ob. cit., pág. 332, citando a Alfonso de Tejada en
"La imagen de Nuestra Señora de Valvanera".
(15) Quijera, J. A., "El tema mítico de las apariciones de imágenes en
La Rioja", Rev. de Folklore, tomo 7.2, págs. 190-194.
(16) Quijera, J. A., ob. cit., pág. 193.
(17) Eliade, M., "Tratado de historia de las religiones", tomo II, págs.
46-48 (ed. en castellano, Madrid, 1974).
(18) Sobre los posibles simbolismos del árbol, ver la obra de M. Eliade,
antes citada, tomo II, cap. VIII: "La vegetación, simbolismos y ritos de
renovación", págs. 39.108.
(19) Eliade, M., "Tratado...", tomo I, pág. 234.
(20) Puede verse algún ejemplo de este ritual en el Anuario de la
Sociedad de Eusko Folklore, nº. 3, año 1923, "Creencias y ritos
funerarios", ed. por la Sociedad de Estudios Vascos.
(21) Bermejo, J., "Mitología y mitos de la hispania prerromana", pág. 79
(Madrid, 1982).
(22) Bermejo, J., ob. cit., pág. 78.
(23) González de Tejada, J., ob. cit., folio 25, pág. 65.
(24) Eliade, M., "Herreros y alquimistas", pág. 41 (ed. en castellano,
Madrid, 1974).
(25) Lorenzo Velez, A., "Simbología del número en el folklore y la
canción tradicional", en Rev. de Folklore, tomo 1.1, págs. 27-33.
UN TEMA MITICO RIOJANO EN TORNO AL MONASTERIO DE
VALVANERA
José
Antonio QUIJERA PEREZ
REVISTA DE FOLKLORE
Caja España
Fundación Joaquín Díaz
|
|
"Escuchó Nuño atento estas voces en el oido interior de su alma, y
obedeciente á su impulso, sin poner algun reparo se levantó del sitio
donde oraba, no esperando á su amado Compañero, para consultar con él la
revelacion Divina; se salió de la Cueva, pasó el Rio Naxerilla, y puesto
yá en el principio de la senda que habia de seguir para llegar al
termino de su dichosa jornada, se puso de rodillas y encomendó al Señor
dirigiese sus pasos. Prosiguió su camino, que aunque lleno de malezas, é
impenetrable, no le desanimó ni acobardó su espiritu. Venció riscos, y
estorvos, en que se ocupó ocho dias hasta llegar al sitio; siendo asi,
que no dista sino tres cortas leguas. Llegó al fin, á donde llaman el
Prado del Arvejal, de donde aun con dificultad, se divisba el Peñasco, y
el Roble, que le dieron por señales del hallazgo. El Peñasco erizado,
horrendo, y ostentoso, y alegre en el verdor de sus hojas.
No pudo contener el
impetuoso mar de su ternura, y devocion de su espiritu al vér aquella
planta tan hermosa, tan ufana, y tan alegre; y puesto de rodillas con
lagrimas en sus ojos exclamó: "O Arbol de la vida, que este debe ser tu
nombre, pues tienes en tus entrañas la Madre de la Gracia! O Planta
felicisima, que tal fruto produces! O Gloria mia, y centro de mis
dichas! Facilitad Dios mio, los medios, para que yo goce de tan dulce
sombra." Previnose Devoto, y poniendose en pie, empezó á trepar las
Cuesta, que hay desde el Arvejal hasta donde estaba el Roble. No es
mucha la distancia, pero como todo estaba tan cerrado con la espesura de
malezas, y zarzales, era casi intratable la subida, y que podia
desalentar aun al mas animoso. Nada acobardó a Nuño, antes cobró mas
fuerzas, al vér las dificultades; y sin ningun temor emprendió la
subida, hasta llegar á abrazarse con el tronco del Roble.
Aqui fueron sus
suspiros, y coloquios afectuosos. Todo su corazon se derritia en
obsequiosos respetos de aquella dichosa planta. En ellos, y en sus
deseos encendidos de verse yá tan cerca de la planta se empleó hasta la
noche, que luego que llegó la ocupó toda en oracion, y en dár algun
alivio y sustento á su cuerpo. Tambien la pasó gustoso en idear como
habia de desentrañar el Roble, y sacar de él la Imagen de Maria. Muchas
veces la acusó de tarda, y perezozsa, deseando viniese el dia, para vér
en él a su Aurora. Llegó despues de ser bien deseada; y al instante
empezó á poner manos á la obra de su encomendada empresa. Subió al
tronco del Roble: pero con qué respeto? con qué amor? con qué cariño?
Registrole sus senos, y vió que que era imposible con sus manos abrir
puerta donde poder sacar la Imagen. Empezó á lamentarse, y afligirse,
despues de bien fatigado, y á discurrir el arbitrio, que podria tomar
para logar su intento...
Detuvieronse un poco en oracion, suplicando humildes á la Reyna del
Cielo, se dignase permitirles sacar su sagrado Vulto de aquel hueco.
Emprendieron su obra, y Nuño suplicó á Domingo, que él por ser
Sacerdote, llegase á tocar la Imagen, y sacarla de aquel encerramiento.
Executólo Domingo, y sin afan, ni trabajo, asiendo el sagrado Vulto, le
sacó sin molestia, para que conociese no era peso material, sino peso de
Gloria el de la Santa Imagen. Fuera yá este tesoro, le puso en un
descanso que hacian las ramas, y hojas del Roble, y haciendole mil
obsequios, loaron su piedad, hermosura, y belleza con ternuras, y
cariños de oraciones devotas...".
Capítulo VI de la "HISTORIA
DEL VENERABLE Y ANTIQUISIMO SANTUARIO DE NUESTRA SEÑORA DE VALVANERA,EN
LA PROVINCIA DE LA RIOJA...
En Logroño : Por Josef Delgado, Impresor de la Ciudad, y del Santo
Tribunal de la Inquisicion. Año de 1798".
|