Sobre las viñas y sembrados de la foto, entre Ventosa y Navarrete, tuvo lugar, según cuenta la historia, la Batalla de Nájera.

El rey don Pedro el Cruel
(tragedia en cuatro actos)

     por Santiago Sevilla

(Nota del editor web: Hemos extraído de la tragedia exclusivamente los versos relativos a la Batalla de Nájera)

 
 
Acto III (incompleto)
 
 
Escena XII

 

 

 
 
Los ejércitos se aprontan para la batalla de Nájera. En los campos de La Rioja: En el encinal de Bañares junto al río Nájera.

 
PEDRO EL CRUEL
Mis enemigos unidos 125
en una gran telaraña,  
se han tomado toda España.  
Ya habían sido vencidos  
y volvieron redivivos:  
los piqueros de Aragón, 130
los jinetes de León,  
los peones de Castilla,  
y los moros de Melilla,  
en traidora conjunción.  
Defendiendo mi corona, 135
y mi muy real persona  
muchos hice ajusticiar.  
En Nájera, en Tarazona,  
volvilos a derrotar.  
Mas la suerte de la guerra, 140
todos los triunfos entierra  
y hay que volver a empezar.  
Pues tu fama los aterra,  
Eduardo, te fui a llamar.  
Tantas renombradas veces, 145
has vencido a los franceses,  
que no hay en el mundo dos  
que se comparen con vos.  
¡Que te veneren, mereces!  
Con tu ejército y el mío, 150
que triunfaremos, confío.  
Enrique, el conde bastardo,  
para matarlo, me guardo.  
¡Que combatamos, ansío!  
EDUARDO PRÍNCIPE DE GALES
Don Pedro rey de Castilla, 155
amigo y gran caballero,  
contigo, victoria espero.  
De bastardos, la gavilla,  
nos espera ya a una milla.  
Castro Urdiales y Vizcaya 160
de mi Gascuña en la raya,  
de inmediato y no después,  
pido a cambio, que me des,  
cuando vencido los haya.  
PEDRO EL CRUEL
De Libourne el gran tratado, 165
eso tiene estipulado.  
Venzamos, príncipe Eduardo,  
que por la victoria ya ardo.  
Para batalla han formado:  
Vanguardia tiene Beltrán 170
mandando sus compañías,  
Tello las caballerías,  
Enrique y don Sancho están  
de retaguardia en el plan.  
EDUARDO PRÍNCIPE DE GALES
Yo, al medio, con mis lanceros, 175
al costado, mis arqueros,  
vos, gran rey, con los mejores,  
del triunfo ante los rumores,  
venid contra esos guerreros.  
Envolvedlos galopando, 180
mientras los voy capturando.  
Por aquellos que no mate,  
han de pagarme rescate.  
¡Ataquemos, ahora es cuando!  
 
 
 
(El rey DON PEDRO y el PRÍNCIPE EDUARDO se aprontan para la gran batalla de Nájera.)

 
 

 
 
FIN DE LA ESCENA DÉCIMA SEGUNDA

 


 

Acto IV (incompleto)


 
Escena XIII

 
Batalla de Nájera

 

 
ENRIQUE II DE TRASTÁMARA
¡Pedro, con tantos ingleses,  
alemanes mercenarios,  
y gascones incendiarios,  
tres veces más que mereces,  
en la guerra te engrandeces! 5
Los castellanos soldados  
y de Francia, mis aliados,  
vamos a darte batalla.  
¡Y el de minúscula talla,  
ya arremete sin cuidados! 10
Ved mis peones de brega,  
con sus ondas, lanzan piedras.  
¡Ni te abates, ni te arredras,  
castellano, en la refriega!  
¡Nadie, de cumplir, reniega! 15
 
 
 
(Ante el ataque de EDUARDO el Príncipe Negro y de DON PEDRO I, las tropas castellanas se sorprenden:)

 
CORO DE SOLDADOS CASTELLANOS
Su potro, azabache fiel,  
capitaneando el tropel,  
al Príncipe Negro ved:  
Sin cuartel y sin merced,  
en sangre, sacia él su sed. 20
Negra su recia armadura,  
noche su inmensa figura,  
negra de muertes, su lanza,  
en medio del campo avanza,  
su tan siniestra negrura... 25
Y en su morcillo corcel,  
de grandes bríos y alzada,  
blandiendo un hacha acerada,  
deja muertos al granel,  
intrépido, Pedro el Cruel. 30
ENRIQUE II DE TRASTÁMARA
Tal que horrendas granizadas,  
vienen las flechas voladas.  
¡Adelante! Mano a mano,  
usar lanza ya es en vano.  
¡Blandamos todos espadas! 35
¿Qué pasa hermano don Tello,  
que has perdido ya el resuello?  
¡De pronto has dado la vuelta  
y ahora huyes, rienda suelta,  
queriendo salvar el cuello! 40
¡Ah! Maldita cobardía,  
nos hará perder el día.  
¡Luchemos, avante, avante!  
El que caiga, se levante,  
¡Seguid la bandera mía! 45
EDUARDO PRÍNCIPE DE GALES
¡Ya los tenemos rodeados!  
Tomad preso a du Guesclin,  
su muerte no está en el plan.  
A los que huyan, degollados,  
quiero verlos recobrados. 50
¡Son quinientas las cabezas,  
que hasta aquí han caído presas!  
Para don Pedro el regalo,  
no parece ser tan malo.  
¡Vivan las lanzas inglesas! 55
DON PEDRO EL CRUEL
¿Dónde está el bastardo Enrique?  
¡Oro doy al que le ubique!  
De nobles, hay más de mil  
en este mortal redil.  
¡Campana triunfo repique! 60
 
 
 
(Gran parte del ejército castellano huye derrotado. Los fugitivos tratan de cruzar el puente sobre el río Nájera, pero la mayoría caen muertos a su orilla.)

 
BERTRAND DU GUESCLIN
He matado casi cien.  
Todo en la lucha iba bien,  
pero Tello se ha rajado,  
y he terminado rodeado,  
¡Que me rindo admito. Amén! 65
 
 
 
(MOSÉN BELTRÁN entrega su espada al PRÍNCIPE DE GALES.)

 
PEDRO EL CRUEL
Triunfamos príncipe Eduardo,  
¡Toca ahora castigar!  
Du Guesclin quiero matar.  
De vuestro amparo y resguardo,  
entregadlo sin retardo, 70
que es enemigo fatal.  
Ya ha hecho bastante mal  
este mercenario ruin.  
¡Debemos ponerle fin  
al principal criminal! 75
EDUARDO PRÍNCIPE DE GALES
Este enanillo bretón  
va a valerme cien mil francos.  
Y aunque se pusiere zancos,  
galopare en león,  
su amenaza es ilusión. 80
Más vale vivo, que muerto.  
Y así, don Pedro, os advierto  
que los nobles prisioneros  
se rescatan por dineros,  
que resarcen lo que invierto. 85
Y os baste como castigo  
de vuestro odiado enemigo,  
de ahogados, el millar,  
que en el Nájera flotar  
ha visto más de un testigo... 90
 
 
 
(En el otro lado del campo de batalla, ENRIQUE II DE TRASTÁMARA se lamenta:)

 
ENRIQUE II DE TRASTÁMARA
En el suelo veo caída,  
mi bandera, ya vencida...  
Huyendo a Nájera van.  
Se ha entregado don Beltrán.  
¡La batalla está perdida! 95
Hastiado el sol, ya se oculta...  
Si la fuga me resulta,  
Guerra has de ser reemprendida.  
¡Francia dame tu acogida  
y entre tus frondas me oculta! 100
 
 
 
(ENRIQUE DE TRASTÁMARA huye a galope hacia Francia.)

[...]

 


 

 

Breve estudio del tema

Esta obra de teatro persigue describir dramáticamente la peculiar tragedia de don Pedro el Cruel. Hijo de Alfonso XI, un rey muy valeroso en la guerra de reconquista contra los árabes, y de la reina María de Portugal, enfrenta este hombre de fuerte carácter, desde que hereda la corona muy joven aún, de apenas diecisiete años, la oposición capitaneada por su hermano bastardo, el conde Enrique de Trastámara, pretendiente al trono. El odio entre sus respectivas madres precipita la desgracia y la guerra. La reina María de Portugal se venga de la amante de su esposo, doña Leonor de Guzmán Ponce de León, mandándola a matar en forma por demás inclemente, aporreada, para que sufra.

Después, en contra de toda prudencia, don Pedro maltrata a su prometida esposa, sobrina del rey Juan de Francia, doña Blanca de Borbón. Al no recibir completa su dote, el rey Pedro la desprecia y si bien se casa formalmente con ella, la abandona de inmediato. El pueblo de Toledo y los hermanastros de don Pedro apoyan a la reina, pero ella es confinada y después asesinada. Hay versiones de que fuera envenenada o de que fuera saeteada por el ballestero Pérez de Rebolledo. Este crimen inspirado por don Pedro suscita condena en Castilla y Aragón. Peor aun, en Francia, esta afrenta obliga al rey Carlos V de Francia a enviar tropas en respaldo de don Enrique de Trastámara bajo el mando del gran militar y Condestable de Francia, «mosén» Bertrand du Guesclin. Los Papas en Aviñón, primero Clemente VI, después Inocencio VI y por último Clemente VII, todos condenan a don Pedro y lo excomulgan. El rey de Aragón don Pedro el Ceremonioso, mantiene por muchos años la guerra contra don Pedro el Cruel y apoya y reconoce a Enrique de Trastámara como pretendiente al trono y más tarde como rey de Castilla, legitimado y reconocido también por el Papa. Pero don Pedro el Cruel triunfa en muchas batallas contra Aragón y, defendiendo su corona legítima, comete incontables ajusticiamientos y atrocidades. Mata al gemelo de Enrique de Trastámara, don Fadrique, maestre de la Orden de Santiago. Asesina al noble Garcilaso y sus caballeros en una iglesia; por escarmiento, manda amputar las narices de todos los habitantes de Cariñena, una villa cercana a Zaragoza, que luchó heroicamente en defensa de Aragón. Ama don Pedro solamente a María de Padilla aunque por conveniencia se case también con doña Juana de Castro, hija de su amigo don Fernando de Castro conde de Lemos. María de Padilla muere poco antes que la suerte de la guerra se torne en contra de don Pedro que pierde territorio ante la invasión de don Enrique con un ejército francés al mando de Bertrand du Guesclin, asistido por tropas rebeldes castellanas y aragonesas. Huye por La Coruña hasta Bayona y Burdeos, donde obtiene el respaldo del invencible príncipe Eduardo de Gales, triunfador en Poitiers contra el rey Juan de Francia, a quien toma preso y libera, más tarde, contra un inmenso rescate. En la gran batalla de Nájera, el ejército del príncipe de Gales y de don Pedro el Cruel, derrota a du Guesclin y a don Enrique II. Las fuentes principales que detallan admirablemente los sucesos de este tiempo son la Crónica del rey don Pedro escrita por el magistral don Pero López de Ayala, testigo castellano de los hechos, y Jean de Froissart, insigne autor Flamenco, que acompañó al príncipe Eduardo de Gales en sus guerras, y fue asimismo testigo presencial. Ambos autores coinciden en la mayoría de sus aseveraciones históricas, aunque difieren en cuanto a los sucesos finales de Montiel, en ciertos detalles secundarios. Merece para mí más fe Froissart en cuanto a que don Pedro salió del castillo de Montiel por que no tenía vituallas y cayó preso de los sitiadores, y fue engañado en cuanto a que no se aceptó que fuera rescatado, como él proponía, sino que fue muerto en un enfrentamiento con su hermanastro don Enrique II, con quien se odiaban fatalmente. Esta obra de teatro, una tragedia verdadera, porque don Pedro fue víctima de un destino que predeterminó su mala suerte y su crueldad inusitada, centra la acción en este asunto, sin entrar en el sinnúmero de hechos y circunstancias de su largo reinado entre 1350 y 1369, su gran guerra territorial contra Pedro IV de Aragón, sino, que sigue, paso a paso, su lucha y guerra personal contra su hermano ilegítimo Enrique de Trastámara, su matador y sucesor, lo que en esencia constituye la tragedia de ambos. Siendo breve, la obra cubre el tema en cuidadosa obediencia de la verdad histórica, tal cual la describen las dos famosas crónicas de quienes fueron testigos oculares de la gesta.

La obra ha sido escrita en verso, principalmente en décimas, en el deseo de dar sonoridad a las palabras de los protagonistas. Es imposible un realismo en la reconstrucción del idioma del siglo XIV, por eso parece ser mejor el idealizarlo poéticamente. El teatro o el cine pueden aprovechar de esta obra para revivir sucesos característicos del Medioevo, de tan peculiar cultura guerrera, feudal y caballeresca.

Santiago Sevilla, Autor.  

 

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    El rey don Pedro el Cruel : tragedia en cuatro actos
     por Santiago Sevilla

     

Texto tomado de la BIBLIOTECA VIRTUAL Miguel de Cervantes
http://www.cervantesvirtual.com/servlet/SirveObras/12705070925609384210435/index.htm

 

 

Más información en la Biblioteca Gonzalo de Berceo:

BATALLA DE NÁJERA
ALFONSO VÉLAZ DE MEDRANO

BATALLA DE NÁJERA, MÁS CORAZÓN QUE INTELIGENCIA
(Según la crónica de don Pero López de Ayala)
F.GARCÍA DE ANDÓIN S.I.

BATALLA DE NÁJERA, EL PRIMER CHOQUE: 1360
(Según la crónica de don Pero López de Ayala)
F.GARCÍA DE ANDÓIN S.I.

LA BATALLA DE NÁJERA EN LA GUERRA CIVIL CASTELLANA
ANTHONI GOODMAN y ANGUS MACKAY

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