Las uvas casi en sazón  a mediados de Septiembre en Uruñuela.

Los depósitos de las viñas de La Rioja Alta

Depósito en desuso.

 

Una verdadera obra de artesanía agrícola: superficie de recogida del agua y al fondo la pila y boca.     La Rioja dispone en la actualidad de más de 18.000 hectáreas dedicadas a la producción de uva para la elaboración de sus famosos vinos. Tradicionalmente este cultivo mayoritario junto con los cereales y olivo estaban alojados en zonas de secano; la pluviometría de estas zonas, abundante en  invierno y primavera suele ser escasa en los veranos largos y calurosos.


    
Ante la necesidad de tratamientos sanitarios del viñedo durante las épocas secas y tormentosas se construyen los `depósitos` en las viñas, donde se almacenaba el agua de lluvia del invierno y primavera. Se construían en los propios viñedos para tener a mano el agua, que de otro modo se tenía que acarrear desde los pueblos o ríos más cercanos. La factura era simple y la realizaban los propios agricultores, que en algunos casos se veían asesorados por los albañiles de la propia localidad. Actualmente están desapareciendo de nuestros viñedos ante el empuje de los medios técnicos, de las nuevas plantaciones y de la proliferación del riego por goteo u otra técnicas similares.

     La construcción de los depósitos constaba de las siguientes fases :

Las labores bien hechas permanecen...; sección del depósito y pila  industrial..- se hacía la excavación en la zona central de la finca de viñedo. Se ubicaba entre dos renques o filas de cepas. Si la finca disponía de alguna zona de bajo rendimiento o baldía se aprovechaba este espacio, dando lugar a veces a curiosas construcciones de singular factura y adaptadas al terreno.

.- las medidas variaban según el espacio de que se disponía; la profundidad oscilaba entre 1,10 ó 1,30 metros, mientras que sus lados alcanzaban 1,10 por 1,50 metros aproximadamente.  Los depósitos habitualmente  eran rectangulares. Una vez extraída la tierra se asentaba el terreno con canto rodado de los cantarrales de las lindes. Y después del encofrado se recubría con cemento.

Boca y pila tradicionales..- la amplia cubierta era de cemento fino y en suave declive hacia un pequeño sumidero. Este sumidero se protegía con una malla metálica para impedir la entrada de animales y hojas secas en el interior del depósito. La cubierta triplicaba en superficie el recipiente que almacenaba el agua.

.- en el extremo inferior de la cubierta superior del depósito se practicaba la ´boca´ con su tapa, también de obra y con una asidero de hierro para levantarla, ya que debía ajustar perfectamente para evitar la entrada de impurezas al depósito.Se dotaba a las tapas de una barras de hierro con candado para impedir el robo del agua. En muchos casos sobre ella y con trazos sencillos se grababan las iniciales del constructor y la fecha.

En primer término la boca con su tapa y barra de seguridad antihurto..- también en la zona más baja de la cubierta y al lado de la boca del depósito se contruía la pila donde se hacían las mezclas del agua y los productos fitosanitarios, la mayoría de las veces sulfato de cobre, de característico color azul. La pila en su fondo tenía un desnivel para su vaciado que acababa en un pequeño agujero taponado por un corcho y un trozo de saco, para que ajustara bien. Las pilas generalmente eran de base cuadrada aunque también se podían observar las de base circular. Para la confección de estas últimas se solían utilizar prefabricados industriales, de tal modo que sólo era necesario sellarlas a la base horizontal del depósito.

     También servían estos depósitos para abrevar a las caballerías en las rudas labores de la arada; y es posible que también  en algunos casos excepcionales mitigara la sed de las personas. No era extraño en los Agostos de fuego encontrar en los depósitos pequeños animalillos que habían caído en las frescas aguas. Durante la vendimia, a mediados de Octubre, también se recurría a estas aguas para refrescarse y eliminar el seco y pegajoso mosto de las manos antes de la comida o al final de la jornada.

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