Monasterio de Suso en San Millán de la Cogolla (La Rioja)

 ¿Berceo,clérigo ingenuo, publicista,teólogo? 

 

Juan A. Ruiz Domínguez  

Sello custodiado en la biblioteca del Monasterio de Yuso de San Millán de la Cogolla (La Rioja)

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"ca non so tan letrado per fer otro latino" 

 

1. VIDA DE BERCEO 

      La vida de Gonzalo de Berceo se encuentra bastante bien estudiada en la actualidad. A modo de recopilación, pues ya nos hemos ocupado del tema en otras ocasiones41, diremos que nuestro escritor nació hacia 1196, o quizás un poco antes, puesto que en 1221 firma como diácono y, para selo, debería contar con veinticinco años, según decretos de varios papas, siendo la edad mínima para ser preste de treinta años. Disposición que será cambiada en el Concilio de Trento, a veintitrés años para el diaconado y veinticinco para el sacerdocio42.
     Pasó su vida como clérigo adscrito entre los monasterios de San Millán de la Cogolla y Santo Domingo de Silos43. Ya Tomás Antonio Sánchez, en su Colección de poesías castellanas anteriores al siglo XV44 , publicada en 1780, deja asentado que Berceo no fue monje sino clérigo secular, basándose en que no firma nunca entre los monjes, según le comunica el padre Ibarreta y el entonces archivero de San Millán, Fray Plácido Romero45.
     Recordemos que ambos monasterios firmaron pactos de alianzas o cartas de hermandad en 1190 y en 1236, pensándose incluso que, en esta última fecha, la comunidad de San Millán pudo ofrecer a la de Silos los servicios de Gonzalo de Berceo, quien ya se había puesto en evidencia trasladando al "román paladino" la vida latina del patrón cogollano, y contribuyendo así a la divulgación de su imagen en el mundo46.
     La historiografía ha formado una estampa de Berceo considerándolo de dos maneras antagónicas: la primera, y por lo tanto más antigua, nos muestra a un clérigo ingenuo, con escaso conocimiento del latín. La segunda, más novedosa, nos presenta a un hombre inteligente y pragmático, que sólo quiere obtener donativos para su monasterio. Aunque la segunda imagen nos parece a nosotros válida, no cabe ninguna duda que hay que hacer bastantes matizaciones. En fechas más recientes se está abriendo paso una tercera concepción, que nosotros apoyamos plenamente, la que nos muestra un hombre preocupado por realizar una completa catequesis, fundamentalmente entre sus paisanos, y probablemente hacia otros ámbitos más lejanos en el espacio, y quizás en el tiempo.
     Completando algunas afirmaciones diremos:
     -No cabe ninguna duda del dominio del latín por parte de Berceo. Las fuentes que emplea se escribieron en esta lengua. Incluso, ha sido denominado como "el más cuantioso latinizador que haya conocido la poesía castellana"47.
     Berceo es un hombre culto. Recibe su primera formación en la "escuela" del monasterio de San Millán y conoce la retórica (en el sentido de las Artes dictandi o predicandi)48. Los Milagros revelan el gran conocimiento que tenía Berceo de los principios de preceptiva literaria vigentes en su tiempo.La retórica proporcionaba a los autores medievales un gran número de recursos para recrear con éxito una obra. Además, no debemos olvidar tampoco la influencia de la sermonística en los escritos del clérigo riojano, por ejemplo, en las frecuentes alusiones a la realidad circundante, algo muy utilizado por los predicadores. La misma exposición en forma de "ejemplos" era, al fin y al cabo, el método propio de los sermones doctrinarios49. Incluso habría que añadir que los monjes benedictinos poseían una cultura muy desarrollada, y San Millán de la Cogolla era un monasterio benedictino50. También cabe la posibilidad de que completase su formación en los recien creados Estudios Generales de Palencia.
     Berceo conoce el latín, sin el cual no hubiese podido desempeñar su profesión. Su verso de Santo Domingo5l: "Ca non so tan letrado por fer otro latino", debe entenderse como un recurso de humildad, que confiere a su autor una aproximación ante su público. Supone un piadoso acercamiento hacia gentes que son iletradas, lo que es una captatio benevolentiae para los fines que se persiguen. Por otra parte, carecía de sentido escribir otro relato en latín sobre la vida de Santo Domingo, cuando ya se tenía el de Grimaldo y faltaría el auditorio que lo comprendiera52. Incluso para ese público está dirigido el siguiente verso53: "Bien valdrá, como creo, un vaso de bon vino". El cual ha formado para algunos ámbitos poco entendidos en la obra de Berceo la imagen de un clérigo borrachín. Figura que debe entenderse como una categoría dentro de los lugares comunes literarios, como un tópico que nada tiene que ver con la realidad54. Berceo, como los juglares, lo que está haciendo es pidiendo un premio por su labor55, pero este verso no se puede tomar al pie de la letra sino considerarlo más bien un mero recurso popular, para atraer la atención de su público lector-oyente.
     De lo que sí estamos prácticamente seguros, es del desconocimiento casi total del griego por nuestro autor. Al menos ésa sería una explicación al durísimo epíteto que pone en boca de la Gloriosa, en Duelo56: "En griego la tercera, pan de mala farina". Si llama así a esta lengua es porque probablemente no la puede digerir. Si su interés por el mundo griego es escaso, la hipótesis de Berceo autor del Libro de Alexandre, de la que nos ocuparemos posteriormente, quedaría totalmente descartada.
     -¿Estudió Gonzalo de Berceo en la Universidad palentina? Ésta es la opinión de Dutton57, quien se basa en la falta de documentos firmados por nuestro autor entre 1222 y 1237, años para los que se ha insinuado un viaje del clérigo riojano a Roma, acompañando al obispo de Calahorra, Don Juan Pérez58, y al hecho de que, en la catedral de Palencia, existía una escuela desde el siglo XII, que, por iniciativas de Don Tello Téllez de Meneses, obispo palentino59, nombrado en Milagros60, fue impulsada por el rey Alfonso VIII, entre 1212 y 1214, acudiendo maestros de Francia y Lombardía. Duró medio siglo. La mención que hace Berceo de Don Tello, su conocimiento de la región61, y su amplia formación intelectual, es la base de su teoría. Esta opinión es plenamente apoyada por Uría62, quien añade que en este centro fue donde nació el "mester de clerecía". Suposición que es negada por Yndurain63, para el que Berceo, que recuerda sus tiempos de criado en San Millán y aprecia en tanto los estudios, no hubiera silenciado algo tan significativo como su paso por los Estudios Generales de Palencia. 
     -¿Quién es Gonzalo de Berceo: un publicista que escribe sus obras con un afán propagandístico; un cristiano bien informado; un teólogo; un catequista; un cantor de las glorias de María y de los santos ligados a su monasterio? Tal vez todas estas opiniones sean complementarias, aunque nosotros nos decantamos más por la imagen del catequista, e incluso del teólogo. Sin embargo, en las obras hagiográficas, el móvil propagandístico y materialista, motivado por las necesidades económicas monacales, parece estar fuera de dudas, incluso divulga el falso Privilegio de los Votos de San Millán. Pero al mismo tiempo, el fundamento de sus obras es también la sincera devoción, reflejándose en sus escritos marianos un culto universal, y, aunque Berceo pudo escribir inspirado por la imagen de la Virgen de Marzo, que se encuentra en el monasterio de La Cogolla, su concepción sobre la Gloriosa no es en absoluto localista. Además Berceo realiza otros escritos, como Misa, para divulgar la liturgia; o Signos, con afán de que su público esté preparado para el momento de la muerte y viva siempre en gracia de Dios. También, Berceo transmite a su público la Historia de la Salvación, siendo un claro móvil el adoctrinamiento de sus paisanos.
     -¿Fue Gonzalo de Berceo notario del abad Juan Sánchez? Esta opinión de Dutton64, que, según Labarta de Chaves65, es la causa de la antipatía que siente por los merinos, es totalmente negada por Uría66, para la que esta tesis no es muy convincente, puesto que en ninguno de los trece documentos en los que firma lo hace como notario, ni como escribano, sino como uno más. En cuanto al hecho de que Berceo revele en sus obras un conocimiento de términos y fórmulas jurídicas, tampoco es un argumento probatorio, puesto que cualquier hombre letrado de la época estaba familiarizado con la terminología y las fórmulas jurídicas más corrientes, incluso mucho de esos términos estaban ya en las fuentes latinas, de manera que él no hizo más que traducirlas al romance.
     -¿Es el clérigo riojano un mero traductor de fuentes latinas? Evidentemente no. Berceo participa en sus obras arriesgando opiniones propias, enseña sus conocimientos bíblicos, se muestra como un concienzudo y veraz teórico de la misa67. En bastantes ocasiones se extiende considerablemente en detalles en los que no entra la fuente (en sus múltiples amplificaciones). A su vez Berceo no duda en suprimir lo que considera irrelevante, abreviando el texto latino. Así, en Milagros, por poner un ejemplo, omite en el del ladrón devoto todo el prólogo referente a San Gregorio, e incluso el nombre del delincuente;también prescinde del final del milagro de San Pedro y el monje, hallándose bastante suavizada la crítica contra los clérigos. A veces la reorganización de la estructura externa de la fuente, por parte de nuestro autor, es prácticamente total, como sucede en el milagro del parto feliz o en el de la deuda saldada.
     Con todo esto consigue una mayor viveza y agilidad, a diferencia del frío y distante texto latino. El relato se acerca al público y se adapta mejor a las intenciones de Berceo. Convertir en lenguaje poético lo que era fría prosa, constituye la labor de nuestro escritor. Reelabora las fuentes con una personal visión de la materia narrativa, mediante unos recursos literarios procedentes de su bagaje erudito de poeta de escuela, todo ello plasmado en una estructura métrica bien definida68

 

2. ¿BERCEO TEÓLOGO? 

     Nos disponemos a continuación a tratar uno de los aspectos más relevantes de nuestro trabajo, teniendo en cuenta que estudiamos el mundo espiritual de Gonzalo de Berceo. Quizás la respuesta a la pregunta que formulamos podrá ser fácilmente respondida por el lector de una manera afirmativa, conforme se vayan leyendo los próximos capítulos; sin embargo no podemos dejar de analizar el tema en este momento, teniendo en cuenta que ha sido motivo de una profunda polémica, en la que nosotros debemos entrar. Incluso nos podríamos plantear: ¿Es consciente que hacía una obra teológica? ¿Cuál es su teología? ¿Cuál es el modelo empleado? ¿Podemos estudiarla?
     Centrándonos en el tema diremos que se han afirmado opiniones muy diversas. Saugnieux escribe69: "Berceo no es en absoluto teólogo. Su pensamiento no tiene nada de sistemático y no está libre de incoherencias y contradicciones. Así, es necesario guardarse de atribuir al poeta un sistema teológico que él jamás concibió".
     Contra esta teoría han reaccionado Menéndez Peláez y Baños Vallejo. Manifiesta el primero70: "Creemos que en la obra de Berceo se reflejan las dos grandes perspectivas de la especulación teológica. Por una parte, hay en sus obras una clara presencia de las tres fuentes donde se apoya la reflexión teológica: las Sagradas Escrituras, la tradición de los Santos Padres y el magisterio de la Iglesia;todo ello llega a Berceo por el influjo de distintas escuelas teológicas. Pero por otra parte -y aquí sí que podemos considerar a Berceo como innovador- recoge otra fuente del quehacer teológico: el llamado "sensus fidelium", esto es, la piedad popular. No desarrolla una teología para ser impartida en las universidades, sino que se proyecta a la existencia humana. Lo más significativo de la obra de Berceo es el estar escrita para el pueblo. Divulga y explica con clara intencionalidad catequética o propagandística. y ¿qué es lo que divulga?: Una dogmática, una moral y una liturgia.
     Ahora bien, Berceo tiene que dirigirse a esquemas mentales sencillos, se aparta de los manuales de teología al uso con sus tecnicismos difíciles de comprender y poco útiles para alimentar la religiosidad del hombre sencillo. Enseña, pues, no una teología conceptualista sino existencial. Pero detrás de este aparente ropaje de sencillez, se ve muy clara la mente culta del teólogo que conoce perfectamente los tres aspectos que ha de desarrollar una divulgación teológica: una teología moral, una teología dogmática y una catequesis litúrgica.
     Berceo más que hablar de vicios y virtudes en abstracto, divulgará la vida de unos personajes que han seguido el camino de la virtud, y serán presentados como modelos a imitar.Éste es, a nuestro juicio, el sentido de los llamados poemas hagiográficos, y que puede compaginarse con la tesis propagandística de Dutton.
     De la misma manera que toda religión ha de tener una actividad cúltica, el esquema teológico de Berceo no podía prescindir de este elemento fundamental. Este aspecto lo desarrolla Berceo en Misa.
     Asimismo es esencial, en toda religión, el iluminar los últimos acontecimientos de la historia humana y describir el estado de la vida futura. Berceo nos ofrece su tratado De novissimis, imprescindible en todo sistema teológico, en su obra Signos.
     Berceo nos expone, en Loores, un resumen de lo que podíamos llamar teología dogmática. Los Loores son un "Compendium Historiae Salutis". El poeta, con una finalidad catequética, mostraría a sus lectores u oyentes la función de María en la economía de la historia de la salvación. Es, sin duda, la obra que con una perfecta estructura teológica se constituye en verdadero tratado de mariología, a la vez que se proponen las verdades fundamentales de lo que pudiera constituir la cristología berceana. Jesús aparece, en este libro, como un núcleo básico del credo cristiano. Todas estas verdades teológicas ocupan una gran parte de la catequesis desarrollada por Berceo en esta obra.
     Detrás de ese estilo sencillo y candoroso que caracteriza al poeta riojano, se esconde una mente culta que ha asimilado las verdades fundamentales de la historia de la salvación, según la ortodoxia de la teología cristiana del momento".
     Similar es la tesis expuesta por Baños Vallejo71, quien nos dice: "La obra de Berceo no es un tratado culto y conceptual de teología, pero sí un intento de divulgación teológica.Por la finalidad divulgativa (se dirige al mayor número posible de receptores) y por el carácter doctrinal, las perspectivas sociológicas y teológicas no se excluyen, sino que se complementan. Las obras de Berceo, sobre todo las vidas de santos y los Milagros, deben estudiarse considerando los rasgos de la religión popular medieval, y, al mismo tiempo, ésta no puede entenderse si se soslayan los puntos de partida teológicos. Todos los poemas son didácticos, pero habría que precisar qué fin didáctico concreto persigue cada obra: la ejemplaridad, la alabanza, la divulgación de dogmas".
     ¿Y cuál es nuestra opinión? En primer lugar diremos que podemos estudiar, sin ningún tipo de problemas, el análisis de la teología berceana, pues ésta pertenece al campo de la historia de las mentalidades, y gran parte de las obras humanas encierran un móvil moral, religioso, ..., incluso, en este caso concreto, nos encontramos con una obra realizada por un clérigo, con finalidades devocionales, propagandísticas, catequéticas, ...
     No sabemos si nuestro autor es consciente de que hacía una obra teológica, puesto que no está.escribiendo un manual de teología. Ésta aparece porque se encuentra en las fuentes, pero también es insertada en su obra como un elemento más y con claros objetivos. Berceo es consciente de que los fundamentos religiosos son necesarios y por eso los incluye en su mester. Concepciones religiosas, en las que aparecen sus conocimientos exegéticos, patrísticos y de la alta escolástica (ya hablamos de la importancia de San Agustín, San Gregorio, San Jerónimo, San Isidoro, San Bernardo, ..., y sobre todo de Pedro Lombardo, en el pensamiento del clérigo riojano ). En todos ellos encontramos la teología, el modelo empleado por Berceo. Dicho lo anterior no cabe ninguna duda que no estamos, en absoluto, de acuerdo con la opinión de Saugnieux. Tal vez, este autor no se encuentre del todo equivocado cuando nos dice que el pensamiento de Berceo no tiene nada de sistemático. ¿Escribe sus obras en un orden determinado? ¿Se plantea hacer poemas hagiográficos, marianos y doctrinales, en este orden, y buscando un objetivo concreto? Desde luego lo que no hace es ir desarrollando sistemáticamente una teología dogmática, como la que hará, por ejemplo, Pedro Lombardo, en sus cuatro libros de las Sententiae, ocupándose el primero de Dios, el segundo de la creación (incluyendo el tema de la gracia y el pecado), el tercero de Cristo y del Espíritu Santo, y el cuarto de los sacramentos.
     Berceo no realiza esto, sino que nos habla de los diversos temas, en las diferentes obras, aunque algunas, como sostenía Menéndez Peláez, son más monográficas que otras desde el punto de vista de la teología; así, Signos era equiparable con un tratado De novissimis, o Loores era un Compendium Historiae Salutis 72. Sin embargo en otros escritos, por ejemplo en Milagros, aparecen también elementos importantísimos de los novísimos, como los temas del Juicio Inmediato, o del Purgatorio (que no se encuentran en Signos, y son esenciales en el pensamiento berceano ). Lo mismo podría decirse de los diversos pasajes de la historia de la salvación, y aunque Loores es el poema más completo para estudiar este tema, no nos cabe ninguna duda que toda la obra de Berceo es un Compendium Historiae Salutis73, de la que Berceo nos transmite los textos bíblicos, centrándose en una serie de hitos claves, que caminan desde el Pecado Original a la Pasión y Resurrección. Acontecimientos que se encuentran presentes en todas las historias de la salvación, desde las realizadas en el Bajo Imperio, como la que escribió San Agustín, hasta las más recientes74, los cuales, en el caso de nuestro autor se explican porque él conoce la Biblia a través de la liturgia, y en un año litúrgico se encuentra plenamente desarrollada la historia de la salvación.
     Continuando con la tesis de Saugnieux, diremos que su afirmación: "El pensamiento de Berceo no está libre de incoherencias y contradicciones", debe ser matizada por nosotros. Sería muy fácil rebatirla planteándonos la siguiente cuestión: ¿qué pensamiento humano está libre de incoherencias? Sin embargo, nos hubiera gustado que se nos hubiesen aportado más datos, y que se nos hubiesen señalado ejemplos de las contradicciones del clérigo riojano. En cualquier caso, las aparentes antítesis no lo son. Nos fijaremos en dos ejemplos:
     -La diversa actitud ante el ladrón, en el caso de San Millán, Santo Domingo y Milagros. En San Millán, Toribio y Sempronio cogen una acémila que pertenece al santo, y como consecuencia, pierden los ojos75. En Santo Domingo, García Muñoz, que hurta las mieses de sus vecinos, pierde la memoria y la fuerza 76. En Milagros, uno de los ladrones de Ceínos de Campos (Valladolid), que roba en la celda de una emparedada, es ahorcado en una encrucijada 77. Pero nada le sucede al ladrón devoto que es protegido por la Gloriosa, y que no sufre los efectos de la horca, ni de los instrumentos cortantes, con los que pretendían degollarlo78. ¿Por qué María protege a unos sí ya otros no? Simplemente porque en el último caso narrado se trataba de un delincuente devoto, no así en las demás ocasiones. Situación que enlazaría con el tema de la gracia. Además Berceo sigue fielmente sus fuentes y no puede alterar el final, pero no hay ninguna contradicción, el ladrón tiene siempre su castigo, aunque en el último episodio, la justicia humana no puede hacer nada contra la justicia divina. El quedar ciego o sin fuerzas, ante la realización de un sacrilegio (el robarle algo a un monasterio), o ante un hurto que daña a la comunidad vecinal, no sólo muestra la ira de Dios, sino que encerrará un móvil ejemplarizante, didáctico.
     Los pasajes que acabamos de narrar nos permiten ver, como decía Menéndez Peláez, que Berceo, más que hablar de vicios y virtudes, divulga la vida de unos personajes que siguen el camino de la virtud, y que son modelos a imitar, pero también recoge, y esto es apuntado por nosotros, arquetipos a rechazar, que además serán siempre castigados y sufrirán males físicos o espirituales, siendo siempre el pecado, para la mentalidad medieval como se comprueba en la obra berceana, motivo de grandes calamidades. 
     -El distinto tratamiento que reciben en los escritos del clérigo riojano temas como los del Juicio Inmediato o el Purgatorio. Las almas son a veces conducidas directamente al Cielo o al Infierno pero, en otras ocasiones, deben esperar al Juicio Inmediato. ¿Por qué existe esta contradicción? La respuesta es sencilla. Berceo, en primer lugar, vuelve a seguir sus fuentes, aunque las podía corregir. Pero, en segundo lugar, y desde el punto de vista teológico-catequético, los malvados se condenan y los justos se salvan. Sin embargo, hay que tener en cuenta que Berceo es fiel representante de un momento teológico en el que se está desarrollando el concepto del Purgatorio79, con el que se vincula íntimamente la idea del Juicio Individual, lo que explica suficientemente estas diferencias.
     Hay que tener en cuenta que el siglo XIII es una centuria en la que se revisan y se desarrollan muchas cuestiones relativas al pensamiento y a la práctica de la Iglesia, y que Berceo escribe en esta época de cambios; de ahí que a veces puedan aparecer contradicciones donde realmente no las hay, es por lo que habría que analizar las fuentes berceanas, y la evolución en el magisterio de la Iglesia. Así, por ejemplo, en el tema de la frecuencia con la que se debe recibir la comunión, el Concilio de Agde, del 506, establece que los cristianos tienen que comulgar en las tres Pascuas (que es lo que se recoge en Misa), sin embargo, en tiempos de Berceo, el IV Concilio de Letrán, la hará sólo obligatoria en la Pascua de Resurrección (lo que también está documentado en Misa), pero nuestro autor pretenderá que se comulgue frecuentemente.
     Analizando las afirmaciones de Menéndez Peláez y Baños Vallejo, diremos que nuestra postura es la de una gran coincidencia con ambos autores, a los que hacemos, como se puede observar, pequeñas matizaciones, algunas ya han sido recogidas en párrafos anteriores, otras serán señaladas a continuación. Por ejemplo, en el tema de la piedad popular hay que decir que Berceo recoge como pilar básico las creencias del pueblo, pero también pretende dirigirse al pueblo.La imagen de la Virgen como Madre que sufre, al lado de la cruz de un Cristo humanizado, ¿qué es, una imagen que proviene del pueblo y que es tomada por los predicadores o una imagen que éstos transmiten al pueblo? (Recordemos la importancia de la obra de San Bernardo en este caso concreto para la formación de ambas figuras80).
     Lo mismo puede decirse con la concepción del diablo como la de un ser incapaz y cómico. El diablo es un auxiliar cómodo para los predicadores medievales, pues sirve para los exempla, con el objetivo de atraer a un vastísimo auditorio inculto, para que todos vayan contra el pecado, ante el temor del Infierno y del maligno. Imagen aterradora que convive con la de un demonio torpe, incapaz. ¿Son imágenes sólo del pueblo o únicamente de los predicadores? Obviamente, todos influyen en todos.
     Respecto a la opinión de que Berceo se aparta de los manuales de teología al uso, con sus tecnicismos difíciles de comprender, y poco útiles para alimentar la religiosidad del hombre sencillo, hay que decir que se aparta desde el punto de vista de la forma, de la expresión (que además está en lengua latina), pero no del contenido. Nuestro autor adapta sus fuentes con un objetivo divulgador y catequético, por ejemplo, en el caso del Credo que reza Teófilo, en Milagros, y que puede seguir el promulgado por el canon I del IV Concilio Lateranense. Berceo lo resume y destaca sólo algunos principios de la fe.
     Coincidimos plenamente con la afirmación de que el clérigo riojano divulga una teología dogmática, una teología moral y unas enseñanzas litúrgicas. Como todo sacerdote preocupado por sus fieles, trata de que éstos hagan oración (y por eso nos hablará de la importancia de la  misma, diciéndonos que hay que rezar en toda ocasión, comentándonos las peticiones que debemos hacer y señalándonos la importancia de dar las gracias a Dios, explicándonos el Padre Nuestro, o el Sacrificio Eucarístico ). Pretende que todos tengan buenos sentimientos (y vean a la Gloriosa como una aliada, y al diablo como un ser al que hay que rechazar). Fomenta determinadas actitudes cristianas, en las que la preocupación por el prójimo, como medio de llegar hacia Dios, es el elemento esencial. Por eso escribirá en Santo Domingo81: "Miémbrevos sobre todo de los pobres vezinos, / que yazen en sus casas menguados e mesquinos".
     Hay que tener presente que Berceo vive el cambio trascendental que a la vida monástica imprimen las órdenes mendicantes. El aislamiento y la soledad como medios de santificación, comenzaban a dejar paso a la evangelización y al amor a los demás. Ello explica, junto con la tendencia didáctica general de la época medieval, su dedicación a la literatura y su personal concepción de la obra artística82.  

 

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Juan Antonio Ruiz Domínguez
El mundo espiritual  de Gonzalo de Berceo
Gobierno de La Rioja
Instituto de Estudios Riojanos
Logroño 1999

Capítulo primero (págs.22-30)